El templo fue construido en el siglo V y continuó utilizándose hasta bien entrado el siglo IX, según los restos arqueológicos localizados en el Cerro de la Virgen de Calasparra

Una iglesia paleocristiana descubierta en el Cerro de la Virgen, en el municipio murciano de Calasparra, ha aportado nuevas evidencias sobre la permanencia de comunidades cristianas en el sureste de la península ibérica después de la conquista musulmana. El templo fue levantado durante la primera mitad del siglo V y mantuvo su función religiosa hasta bien entrado el siglo IX, cuando el territorio llevaba más de un siglo integrado en al-Ándalus.
Los resultados de la investigación han sido publicados en la revista científica Salduie por David Martínez Chico, de la Universitat de València, y Rubén Fernández Tristante, de la Universidad de Murcia. El estudio se basa en una primera prospección arqueológica realizada en 2021 y en dos campañas de excavación desarrolladas durante 2024 y 2025.
La iglesia se encuentra en la parte más elevada del asentamiento, correspondiente a su antigua acrópolis. Se trata de un edificio relativamente pequeño, de aproximadamente 15 metros de longitud y 8,70 metros de anchura máxima, formado por una sola nave y una cabecera tripartita. El ábside central presenta forma semicircular y está acompañado por dos espacios laterales que habrían funcionado como sacristías. Entre los siglos VI y VII se añadieron pequeñas estancias anexas, especialmente en el lado sur.
En el interior del templo también se localizó una tumba del siglo VI que contenía los restos de una mujer joven y de un feto. Los análisis de ADN mitocondrial apuntan a la existencia de un linaje materno común, por lo que se trataría de una madre y su hijo no nacido. Junto a este enterramiento, han aparecido monedas romanas y andalusíes, cerámicas, un platillo de balanza, varios ponderales de bronce y una pesa de hierro.
Estos objetos de pesaje resultan especialmente significativos. Según los investigadores, indican que en el interior de la iglesia pudieron desarrollarse actividades relacionadas con la recaudación fiscal y la administración de recursos. Uno de los ponderales conserva la inscripción árabe al-‘adl li-llāh, que puede traducirse como “la justicia es Dios”.
La continuidad del templo puede deberse al Pacto de Teodomiro o Tudmīr, firmado en abril del 713 d.C. Este acuerdo permitió que las comunidades cristianas de la kūra de Tudmīr, territorio que comprendía parte de las actuales Murcia y Alicante, conservaran su religión y algunas de sus estructuras a cambio del pago de impuestos.
El hallazgo no demuestra una convivencia completamente pacífica o igualitaria, pero sí revela una realidad más compleja que la sustitución inmediata de una sociedad por otra. La comunidad cristiana de Calasparra mantuvo sus prácticas religiosas mientras se integraba progresivamente en las estructuras fiscales y comerciales del Estado andalusí. Tras el abandono del templo, el lugar experimentó una ocupación residual entre los siglos X y XI.