Un análisis científico ha determinado que la resina incrustada en una de las piezas del conjunto alicantino procedía del Báltico. Sin embargo, el entusiasmo por el avance arqueológico se vio empañado horas después por el robo del histórico tesoro en el Museo de Villena

El Tesoro de Villena fue hallado en diciembre de 1963 por el arqueólogo José María Soler en la Rambla del Panadero (Alicante), y es considerado uno de los conjuntos de orfebrería prehistórica más importantes de la península ibérica y de Europa. Compuesto por 59 piezas de oro, plata, hierro y ámbar, el conjunto albergaba hasta hace muy poco un enigma clave: el origen exacto de la resina fósil conservada en uno de sus adornos de oro.
Un estudio arqueométrico elaborado por investigadores de la Universidad de Granada, la Universidad de Alicante y el Museo de Villena, publicado en la revista Trabajos de Prehistoria del CSIC, logró despejar la incógnita analizando la pieza n.º 48/50. Se trata de un disco de oro con un pasador central que fija una incrustación de resina rojiza. Mediante la técnica de Espectroscopía Infrarroja por Transformada de Fourier (FTIR), el equipo científico confirmó la presencia del denominado «hombro báltico» en el espectro infrarrojo, confirmando que la resina es succinita o ámbar báltico y descartando, entre otras posibilidades, una procedencia local.
Este hallazgo aporta nuevos datos al debate sobre la cronología del conjunto, para el que una de las principales propuestas plantea una adscripción al Bronce Tardío (ca. 1550-1250 a.C.) Durante este periodo, el ámbar del norte de Europa sustituyó progresivamente a otras variedades en la península ibérica, circulando a través de complejas rutas continentales que atravesaban Europa Central y el sur de Francia, así como vías de navegación marítima.
La confirmación de esta materia prima importada, sumada a la presencia de oro, plata e hierro de origen meteórico ya documentado en el conjunto, refuerza la interpretación de Villena y, especialmente, de Cabezo Redondo como nodos estratégicos dentro de redes de intercambio de largo alcance que conectaban la costa mediterránea, el interior peninsular y otros territorios europeos.
Lamentablemente, el alcance de este avance científico se ha visto ensombrecido por los acontecimientos posteriores. Apenas unas horas después de la publicación del estudio, el Museo de Villena (MUVI) sufrió la madrugada del jueves 27 de agosto un rápido asalto en el que fue sustraída gran parte del histórico depósito. Mientras las fuerzas de seguridad continúan la investigación para recuperar este patrimonio de incalculable valor, la investigación publicada queda como un testimonio crucial sobre la sofisticación, el prestigio social y las redes comerciales de las comunidades que habitaron el levante peninsular hace más de tres milenios.