El monumental manuscrito, titulado El Quixote Axárquico, reúne 1.305 páginas y 2,1 millones de caracteres escritos durante más de seis años de trabajo

Manuel Marín Navarro, profesor de Dibujo jubilado de Vélez-Málaga, ha dedicado seis años, siete meses y 23 días a copiar íntegramente la famosa novela de Cervantes Don Quijote de la Mancha mediante una caligrafía gótica adaptada. El resultado es un voluminoso manuscrito compuesto por 1.305 páginas de gran formato que, una vez encuadernado, pesará cerca de veinte kilogramos.
La obra ha recibido el nombre de El Quixote Axárquico, una denominación con la que su autor ha querido unir la grafía empleada en la primera edición de la novela cervantina (en la que aparecía la forma “Quixote”) con la comarca malagueña de la Axarquía. El manuscrito contiene alrededor de 344.000 palabras y 2,1 millones de caracteres trazados a mano con tinta china.
Marín, de 70 años, es ingeniero de Estructuras y ejerció como profesor de Dibujo. Para completar el proyecto llegó a trabajar entre siete y ocho horas diarias y utilizó una decena de plumas fabricadas por él mismo. El proceso requería una gran precisión: dedicaba algo más de diez minutos a cada línea y, generalmente, una jornada completa a cada página. Cuando cometía algún error, raspaba cuidadosamente la tinta con una cuchilla y volvía a escribir el fragmento.
La elaboración estuvo acompañada por un ritual particular. Antes de comenzar cada capítulo, Marín lo leía para familiarizarse con su contenido y trabajaba escuchando música del siglo XVII. Aunque en algunos momentos consideró que la tarea resultaba interminable (durante esos años también enfermó de coronavirus), finalmente consiguiño concluir la transcripción.
El volumen también incorpora ilustraciones realizadas por unos cincuenta artistas de la Axarquía. Su encuadernación constituye ahora uno de los últimos desafíos del proyecto debido a sus extraordinarias dimensiones. Según ha explicado su creador, para confeccionar las tapas podría ser necesaria una piel de vaca completa, por lo que actualmente busca a un profesional capaz de asumir el trabajo.
Marín calcula que el valor de las horas invertidas podría rondar el millón de euros si se contabilizaran los más de seis años de trabajo a razón de ocho horas diarias. Esta cifra, sin embargo, no constituye una tasación ni un precio de venta; su intención es encargar un facsímil para conservarlo personalmente y donar el manuscrito original a su ciudad, Vélez-Málaga, con la condición de que no sea vendido ni reproducido.
El profesor imagina su creación expuesta en el Museo de Vélez-Málaga, aunque esta posibilidad todavía deberá ser decidida por el consistorio. Gran aficionado a Cervantes, conserva unos 300 ejemplares del Quijote dentro de una biblioteca personal formada por aproximadamente 4.000 volúmenes. Con este proyecto ha unido sus dos grandes pasiones: la novela cervantina y la caligrafía, término de origen griego que él mismo recuerda que significa “belleza del trazo”.