El mundo de la cultura despide a una de sus figuras más influyentes tras el fallecimiento del artista británico David Hockney, cuya obra transformó la representación de la luz, el color y la vida cotidiana

La pintura contemporánea dice adiós al pintor británico David Hockney, considerado uno de los artistas más importantes y reconocibles del arte contemporáneo, fallecido a los 88 años. Su muerte pone fin a una trayectoria de más de seis décadas marcadas por la experimentación, la libertad creativa y una inconfundible manera de representar la realidad a través del color.
La noticia ha sido confirmada por su representante, Erica Bolton, quien informó en la BBC que el artista falleció “de manera pacífica en su casa el 11 de junio, a un mes de cumplir 89 años”.
Hockney nació en 1937 en Bradford, en el norte de Inglaterra, y mostró desde muy joven una clara vocación artística, respaldada por su familia. Tras formarse en el Royal College of Arts de Londres, comenzó a desarrollar un lenguaje propio que pronto le situó entre los nombres más destacados del panorama artístico británico. Desde sus primeros años se caracterizó por desafiar las convenciones académicas y explorar nuevas formas de representación.
Aunque su obra abarca pintura, dibujo, fotografía, grabado, diseño escénico e incluso arte digital, Hockney alcanzó fama internacional gracias a sus famosas escenas de piscinas californianas. Su traslado a Los Ángeles en la década de 1960 marcó su producción artística, quien, fascinado por la luz, la arquitectura y el estilo de California, creó algunas de las escenas más conocidas del arte contemporáneo. Una de ellas es A Bigger Splash (1967), convertida, con el tiempo, en uno de los símbolos visuales del siglo XX.
Otra de sus obras más famosas, Retrato de un artista (piscina con dos figuras) (1972), alcanzó en 2018 los 90,3 millones de dólares en una subasta, convirtiéndose, entonces, en la obra más cara vendida por un artista vivo. El representado al borde de la piscina se trata de su entonces pareja, Peter Schlesinger, aunque lo dejarían poco después; entonces, muchos leen la obra como Schlesinger contemplando la llegada de un nuevo amor a la vida de Hockney.
Más allá de su producción artística, Hockney también destacó por su actitud pionera y defensa de la libertad personal. Fue uno de los primeros artistas británicos de relevancia internacional en abordar abiertamente su homosexualidad en una época en la que todavía era ilegal en Reino Unido. Las relaciones afectivas y la intimidad masculina estuvieron presentes en numerosas obras.
Es un artista que continuó experimentando durante toda su carrera. Experimentó con cámaras Polaroid, fotomontajes y tecnologías digitales, incluso utilizando el iPad como herramienta creativa en sus últimos años. Aunque sufrió problemas de salud, siguió trabajando y exponiendo nuevas obras.
Su fallecimiento ha generado numerosas muestras de reconocimiento dentro y fuera del mundo cultural. Con él desaparece una de las grandes voces artísticas de nuestro tiempo, pero permanece una obra que transformó la manera de mirar el paisaje, el retrato y la vida cotidiana. Su legado seguirá ocupando un lugar central en la historia del arte contemporáneo, tanto por su luz y color, como por la libertad con la que consiguió plasmar el amor y la identidad personal, sin ocultamientos ni concesiones.