viernes, febrero 20, 2026
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Madrid recupera a Chillida veinticinco años después con la exposición “Soñar el espacio”

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Más de veinticinco años después de su última gran retrospectiva en la capital, Madrid vuelve a encontrarse con la obra del escultor vasco en una exposición que invita a repensar la escultura como experiencia del espacio, la materia y el vacío

Fundación Ibercaja “sueña” con el espacio de Eduardo Chillida en su nueva exposición en el centro cultural Conde Duque.

El pasado 17 de febrero, la Fundación Ibercaja inauguró en el Centro Cultural Conde Duque la exposición Eduardo Chillida. Soñar el espacio, dedicada a uno de los escultores españoles más influyentes del siglo XX. La muestra supone el regreso de la obra del artista a Madrid tras más de veinticinco años desde la gran retrospectiva celebrada en el Museo Reina Sofía entre 1998 y 1999.

La inauguración reunió a representantes institucionales y de las entidades colaboradoras, entre ellos el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida; el director general de Fundación Ibercaja, José Luis Rodrigo; el presidente de la Fundación Eduardo Chillida-Pilar Belzunce, Luis Chillida; el director de Desarrollo de Chillida Leku, Mikel Chillida; y la comisaria Alicia Vallina. El acto subrayó el carácter excepcional del proyecto, que además clausura la programación del centenario del artista (1924-2002).

Una invitación a experimentar la escultura

La exposición podrá visitarse hasta el 21 de junio, y reúne 102 obras entre esculturas y trabajos sobre papel. El recorrido propone una inmersión en el universo creativo de Chillida, planteando la escultura como una experiencia física y sensorial donde el espectador juega un papel activo.

El artista entendía cada obra en diálogo con el entorno. En las salas de Conde Duque, la disposición de los volúmenes, la iluminación y las sombras generan un juego perceptivo que transforma el espacio expositivo. Así, el vacío (uno de los conceptos clave en su producción) se presenta como un elemento activo que estructura la forma.

La muestra recorre distintas etapas de su trayectoria y pone de relieve la coherencia de un lenguaje que, pese a su evolución formal, mantuvo constantes sus grandes preocupaciones: el límite, la gravedad, la interioridad y la relación entre materia y espacio.

La fuerza de la materia

El conjunto escultórico, formado por una veintena de piezas, permite apreciar la diversidad de materiales con los que trabajó Chillida. El hierro forjado, uno de sus soportes más característicos, está presente en obras vinculadas a proyectos monumentales como Proyecto para Monumento a la tolerancia o en series como Topos, Lo profundo es el aire, Estela V y Elogio al horizonte.

Junto a estas piezas se exhiben trabajos en yeso, como Forma, en alabastro, como Lo profundo es el aire XXI, en hormigón armado y en tierra chamota, material con el que realizó sus conocidas Lurrak. Estos bloques compactos de arcilla, apenas intervenidos, condensan la tensión entre masa y contención, y evidencian el interés del escultor por los procesos materiales, donde el tiempo y el fuego actúan como elementos transformadores.

Fundación Ibercaja “sueña” con el espacio de Eduardo Chillida en su nueva exposición en el centro cultural Conde Duque.

En todas estas obras, el vacío adquiere un papel estructural. Chillida delimita el aire y lo convierte en parte esencial de la escultura, una idea que conecta con intervenciones públicas tan emblemáticas como El Peine del Viento, aquí trasladada a un formato más íntimo.

El papel como espacio de pensamiento

Uno de los aspectos más destacados de Soñar el espacio es la importancia concedida a la obra sobre papel. En el caso de Chillida, estos trabajos funcionan como piezas autónomas que permiten comprender su proceso creativo.

Entre las obras expuestas se encuentran dibujos como Boceto para la plaza de los Fueros de Vitoria o Jaula de libertad, realizados en tinta, carbón o sanguina. Su economía formal y su marcada geometría dialogan directamente con las esculturas presentes en la muestra.

Especial interés despiertan los dibujos de manos abiertas o entrelazadas, donde el artista parece explorar la energía del gesto y la tensión del espacio entre los dedos. A ello se suman retratos de carácter más figurativo (incluidos autorretratos y representaciones de su familia) que revelan una faceta menos conocida del escultor.

La exposición se completa con collages de papeles rasgados y con la serie Gravitaciones (desde 1985), en la que los recortes suspendidos generan una sutil sensación de ingravidez y trasladan al plano bidimensional preocupaciones propias de la escultura.

Un legado en diálogo con la naturaleza

La muestra subraya la profunda vinculación de Chillida con el paisaje vasco. Nació en San Sebastián en 1924, desarrollando así una obra marcada por la búsqueda del equilibrio entre fuerzas opuestas: peso y levedad, interior y exterior, apertura y límite.

El título Soñar el espacio remite a esa dimensión poética que atraviesa toda su producción. En un contexto contemporáneo dominado por la aceleración visual, la exposición propone una experiencia pausada que invita a la contemplación y a la reflexión sobre el lugar de la escultura hoy.

Organizada por Fundación Ibercaja en colaboración con el Ayuntamiento de Madrid, la Fundación Eduardo Chillida-Pilar Belzunce y Chillida Leku, la muestra se acompaña de un catálogo con textos especializados y se presenta como el broche final del centenario del escultor. Veinticinco años después de su última gran cita madrileña, la obra de Chillida vuelve a ocupar el espacio para recordarnos que también el vacío puede ser materia.