viernes, febrero 13, 2026
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Madrid abre sus puertas al «mundo flotante»: una exposición única del grabado japonés

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Madrid se sumerge en la delicadeza y el refinamiento del Japón del periodo Edo con la exposición «Bellezas del mundo flotante», una muestra que reúne en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando una cuidada selección de estampas ukiyo-e dedicadas a la representación de la belleza femenina en la edad de oro del grabado japonés

Utagawa Sadahide (1807-1873). Cortesanas de la Casa Tamaya sita en Edo-machi icchōme. Serie ‘Aposentos temporales de Shin Yoshigawa’, 1843-1847. Colección Pasamar-Onila.

Madrid se ha convertido este febrero en un punto de encuentro para los amantes del arte y la cultura japonesa con la inauguración el pasado jueves de la exposición «Bellezas del mundo flotante. Bijin-ga en la edad de oro del ukiyo-e. Colección Pasamar-Onila», que puede visitarse en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando hasta el 31 de mayo de 2026.

La muestra reúne 77 estampas originales pertenecientes a la Colección Pasamar-Onila, una de las más relevantes y completas de grabado japonés en España. Las obras datan entre el último tercio del siglo XVIII y la primera mitad del XIX, periodo considerado la verdadera «edad de oro» del ukiyo-e, género que en castellano se traduce como «imágenes del mundo flotante».

El término ukiyo-e o estampa japonesa alude a una forma de arte que floreció durante el período Edo (1603-1868) en Japón y que pretende capturar la belleza de lo efímero: escenas urbanas, paisajes, teatro o relatos de diversos aspectos de la vida cotidiana fueron plasmados mediante xilografías que se difundieron ampliamente por la sociedad.

Dentro de esta tradición artística, el género bijin-ga (que significa literalmente «imágenes de mujeres bellas») ocupa un lugar destacado. La exposición madrileña ofrece un recorrido exhaustivo por este género, que combina exquisitez técnica y sensibilidad estética para representar tanto a cortesanas y geishas como a mujeres en escenas cotidianas, leyendo, paseando o viajando por lugares emblemáticos como el monte Fuji o el río Sumida.

El visitante puede contemplar estampas en diferentes formatos: desde el tradicional ōban, el más común de la época, hasta las insólitas hashira-e (imágenes verticales para pilares o columnas), dípticos verticales o kakemonos, trípticos refinados o incluso un excepcional políptico de seis hojas, así como un gran conjunto temático.

Entre los nombres de los artistas representados figuran algunos de los maestros más influyentes del grabado japonés, como Katsushika Hokusai, célebre por obras como La gran ola; Kitagawa Utamaro, considerado uno de los mayores exponentes del retrato femenino; Utagawa Hiroshige, reconocido por sus paisajes; Utagawa Kunisada, uno de los grabadores más prolíficos del periodo; o Uemura Shoen, la primera mujer japonesa que alcanzó reconocimiento como artista.

La exposición ha sido concebida por la Calcografía Nacional y organizada por la Academia con el apoyo del Ayuntamiento de Madrid y la Diputación Provincial de Zaragoza. La muestra invita a admirar la belleza plástica de estas estampas, así como comprender cómo estas obras influyeron en la mirada occidental y en movimientos artísticos posteriores.

En palabras de la delegada de Cultura, Turismo y Deporte de Madrid, Marta Rivera de la Cruz, se trata de una oportunidad excepcional para «asomarnos a una tradición artística de extraordinaria delicadeza y refinamiento, capaz de capturar lo efímero, la belleza cotidiana y la sensibilidad de toda una cultura».