viernes, enero 23, 2026
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Las «huchas» de la Galia: aparecen vasijas cerámicas repletas de monedas en Francia

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Arqueólogos franceses han descubierto en la localidad de Senon un tesoro monumental de piezas de bronce y cobre ocultas en vasijas cerámicas, arrojando nueva luz sobre la gestión financiera doméstica durante el siglo IV

En lo que ya se considera uno de los descubrimientos numismáticos más importantes de los últimos años en Francia, un equipo del Instituto Nacional de Investigaciones Arqueológicas Preventivas (Inrap) ha desenterrado un tesoro de miles de monedas romanas. El hallazgo se produjo durante las excavaciones de un antiguo barrio residencial en Senon, una localidad con profundas raíces celtas y romanas en el noreste del país. El botín, compuesto principalmente por piezas de bronce y cobre, se encontraba distribuido en tres grandes vasijas de cerámica enterradas bajo el suelo de una vivienda.

Lo que hace que este descubrimiento sea excepcional no es solo el volumen de las piezas, sino su estado y composición. Según el numismático Vincent Geneviève, las dos vasijas principales presentaban pesos asombrosos: la primera contenía entre 23.000 y 24.000 monedas con un peso de 38 kilogramos, mientras que la segunda, de mayor tamaño, albergaba cerca de 19.000 piezas y pesaba unos 50 kilogramos. Una tercera vasija fue hallada casi vacía, con apenas tres monedas, lo que sugiere que el proceso de acumulación o retirada de fondos estaba en curso.

A diferencia de otros tesoros de la época, que solían enterrarse apresuradamente como medida de seguridad ante invasiones o guerras, los investigadores sostienen una hipótesis distinta para el caso de Senon. Las vasijas estaban colocadas en pozos cuidadosamente construidos para que sus cuellos quedaran al nivel del suelo, facilitando el acceso. Además, el hallazgo de monedas adheridas al borde exterior de los recipientes indica que los propietarios seguían depositando dinero incluso después de que las jarras estuvieran enterradas. Por ello, el Inrap considera que se trata de un banco doméstico o cuenta de ahorro, posiblemente de medio o largo plazo.

Las monedas recuperadas datan de un periodo convulso, entre los años 280 y 310 d.C. Muchas de ellas muestran las efigies de emperadores del efímero Imperio Galo, como Victorino y Tétrico I, quienes gobernaron esta región separada de Roma durante un breve periodo de tiempo en el siglo III. Los expertos sugieren que este capital acumulado podría haber pertenecido a una familia de la élite local o incluso estar vinculado a la paga de militares destacados en las fortificaciones cercanas, situadas a escasos 150 metros del lugar.

El contexto arqueológico añade una capa de tragedia al hallazgo. La excavación reveló que el asentamiento sufrió un gran incendio a principios del siglo IV que destruyó gran parte del barrio. El tesoro permaneció intacto bajo los escombros y las sucesivas reconstrucciones, sobreviviendo a los siglos hasta que ahora ha vuelto a ver a la luz. Este descubrimiento permite a los historiadores comprender mejor cómo los ciudadanos de las provincias romanas gestionaban su riqueza en tiempos de incertidumbre.