Los fragmentos de la pieza, elaborada en madera y revestida con placas de hueso tallado, fueron encontrados en 2018 en la ciudad íbero-romana de Isturgi, en Andújar

Los laboratorios de restauración de la Universidad de Granada han intervenido un excepcional mueble doméstico del Imperio romano con más de 1.700 años de antigüedad. La pieza, que está decorada con placas de hueso tallado, fue encontrada en 2018 durante una campaña arqueológica realizada en la antigua ciudad íbero-romana de Isturgi, localizada en el yacimiento de Los Villares de Andújar, en Jaén.
Los especialistas estiman que el mueble podría ser anterior al siglo III d.C. Su singularidad reside tanto en sus características como en el grado de cohesión que mantienen los fragmentos conservados, pues no se conoce otro conjunto comparable en otras zonas del imperio. El revestimiento incluye elementos arquitectónicos y representaciones de figuras antropomorfas que permiten aproximarse a la riqueza decorativa que tuvo originalmente.
Sin embargo, el paso del tiempo ha impedido conservar la totalidad del objeto. El armazón de madera sobre el que se encontraban colocadas las placas ha desaparecido, lo que dificulta determinar su forma y reconstruir con seguridad la disposición original de los adornos. Los elementos de hueso llegaron hasta nuestros días en un estado muy frágil y fragmentado, aunque aparecieron dispuestos de una manera relativamente ordenada sobre el estrato arqueológico.
Las condiciones del hallazgo hicieron necesaria una extracción en bloque de urgencia, realizada por especialistas del Departamento de Pintura de la UGR. Esta decisión permitió preservar la posición de los restos y estuvo motivada por la posibilidad de que bajo los fragmentos visibles se conservaran otros elementos pertenecientes a la estructura.
Una vez trasladado a los laboratorios universitarios, el conjunto fue sometido a un proceso de desengasado (retirada de las gasas empleadas para proteger los fragmentos), limpieza, consolidación y unión de los fragmentos. Las piezas se colocaron sobre una ortofotografía a escala real para recuperar, en la medida de lo posible, la organización del conjunto decorativo. La intervención ha estado acompañada por una investigación sobre las características materiales, técnicas e iconográficas del mueble.
El equipo también ha iniciado un estudio comparativo basado en paralelos tipológicos para plantear posibles hipótesis de reorganización. A ello se suma la elaboración de modelos fotogramétricos y gemelos digitales, herramientas que ayudan a comprender la apariencia, originalidad e importancia que tuvo originalmente el revestimiento decorativo.
Los trabajos han sido desarrollados por las investigadoras Ana García Bueno, Ana Carrasco Huertas, Ana Isabel Calero Castillo y Teresa López Martínez, dentro de dos proyectos dedicados al estudio, la conservación y la reconstrucción digital del patrimonio cultural.
Tras la intervención, todos los fragmentos han sido trasladados al Museo Provincial de Jaén. Su depósito en esta institución abre la posibilidad de continuar estudiando uno de los conjuntos de mobiliario romano más singulares conocidos y de que el público pueda contemplarlo en una futura exposición.