viernes, marzo 27, 2026
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La Ferviente Compañía reinterpreta «GISELLE» desde el deseo femenino en Nave 73

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La Ferviente Compañía lleva a escena GISELLE, una reinterpretación contemporánea del clásico romántico que convierte el deseo femenino en el eje de una experiencia escénica participativa

© Carla Maró

La Ferviente Compañía estrenará el próximo 4 de abril su nueva creación, GISELLE, una propuesta escénica que revisita el clásico ballet romántico del siglo XIX desde una perspectiva contemporánea de teatro, danza y performance. Bajo la dirección y dramaturgia de Carmen Adrados, la pieza se presentará todos los sábados de abril a las 19:00 horas en Nave 73.

Lejos de una reposición tradicional, GISELLE se plantea como un híbrido entre teatro, danza y performance relacional. A partir del libreto original (que trata de la historia de una campesina apasionada por el baile que muere tras el engaño amoroso Albrecht, un noble que se hace pasar por campesino), la compañía construye una relectura colectiva que sitúa el deseo femenino en el centro del relato.

En esta versión, la propia Carmen Adrados encarna a una actriz que abandonó la danza sin haber llegado a interpretar a Giselle. Este punto de partida autobiográfico articula una propuesta en la que un cuerpo de baile formado por intérpretes no profesionales (Tony Galán, Reyes García, Leyre Morlán y Adrián Pulido) acompaña desde una aproximación no académica, guiada por la intuición, la fragilidad y el impulso.

La estructura del montaje se divide en dos actos claramente diferenciados. En el primero, la escena reconstruye aquello que no llegó a suceder: el ballet que nunca fue bailado. En el segundo, la pieza se transforma en una performance participativa en la que la protagonista interpela directamente al público, invitándolo a implicarse en la realización de sus deseos. De este modo, el espectador deja de ser un agente pasivo para convertirse en cocreador del acontecimiento escénico.

Según Adrados, el motor del proyecto surge de una pregunta clave: ¿Qué sucede cuando el deseo femenino no solo se piensa, sino que se pone en marcha y se expresa públicamente? La obra explora así las tensiones, contradicciones e incomodidades que emergen al activar ese deseo, convirtiéndolas en el eje central del montaje.

El proceso de creación incluyó una acción de cuatro horas de baile ininterrumpido en la sala Chulona Mía, concebida como un ejercicio de resistencia física y exploración colectiva. Esta experiencia marcó el desarrollo de la pieza, que entiende la danza como una práctica de insistencia y potencia.

Con GISELLE, La Ferviente Compañía propone una reflexión sobre el deseo como territorio ambiguo, vulnerable y arriesgado, reivindicando el derecho a buscar aquello que aún no se sabe nombrar. Es un proceso incómodo, pero, a su vez liberador, presentándose, así, como una invitación a cuestionar hasta dónde estamos dispuestas a llegar para satisfacer nuestros propios deseos.