miércoles, febrero 4, 2026
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Increíble hallazgo en Oaxaca: descubren una tumba zapoteca de 1.400 años con una enigmática figura de búho

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Un hallazgo arqueológico en Oaxaca ha sacado a la luz una tumba zapoteca de hace aproximadamente 1.400 años, considerada como «el descubrimiento arqueológico más importante de la última década» en México

Fuente: INAH

Un equipo de arqueólogos de México ha anunciado el descubrimiento de una tumba de la civilización zapoteca que data del 600 d.C. aproximadamente, hace unos 1.400 años, en el municipio de San Pablo Huitzo, en los Valles Centrales del estado de Oaxaca. Las autoridades, incluyendo la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum Pardo, han calificado el hallazgo como el más importante de la década para la arqueología del país, debido a su excepcional estado de conservación y a la cantidad de información que ofrece sobre la vida y las creencias de esta cultura prehispánica.

La tumba ha sido atribuida al año 600 d.C., correspondiente al apogeo de la civilización zapoteca, uno de los pueblos indígenas más antiguos de Mesoamérica, cuya presencia en la región se remonta hasta alrededor del 500 a.C. y hasta el 950 d.C., aunque continuó influyendo culturalmente incluso después de la llegada europea.

El hallazgo, denominado Tumba 10 de Huitzo por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), fue resultado de excavaciones tras una denuncia anónima por posibles saqueos en la zona, lo que permitió a los especialistas llegar al sitio antes de que se perdieran valiosos elementos contextuales.

Uno de los elementos más llamativos es una escultura de un búho con grandes ojos, ubicada en la entrada de la cámara funeraria, que sostiene en su pico la figura de un hombre revestido de estuco y colores. En la cosmovisión zapoteca, el búho era un símbolo asociado a la noche, la muerte y el poder, lo que sugiere una representación intencionada del paso al más allá o del prestigio y el poder del individuo enterrado. Se cree que el hombre representado en su pico fue el dueño de la tumba.

Además de esta figura escultórica, la tumba contiene murales policromados en tonos ocre, blanco, verde, rojo y azul, que representan escenas como una procesión de personajes llevando copal, un incienso ceremonial usado en rituales de purificación y homenaje a los difuntos. Estas pinturas, junto con frisos calendáricos y tallas detalladas en la piedra, hacen de este espacio un valioso testimonio de las prácticas funerarias y la organización social zapoteca.

La estructura funeraria se compone de una antesala y una cámara principal, ambas decoradas con elementos artísticos y simbólicos de gran complejidad que reflejan tanto la artesanía como las creencias religiosas, la jerarquía social y el papel de los ancestros en la cultura zapoteca.

Fuente: INAH

Las labores en el sitio continúan bajo la dirección del INAH, con labores de conservación y análisis interdisciplinario, incluidos estudios de iconografía, material cerámico y pictórico y restos óseos recuperados, con el objetivo de entender mejor la identidad de los individuos enterrados y su contexto dentro del mundo zapoteca clásico.

Este descubrimiento, además de enriquecer el conocimiento sobre una de las civilizaciones más significativas de América prehispánica, reafirma la importancia histórica de Oaxaca como uno de los centros culturales más ricos del continente. Tal y como ha indicado Sheinbaum, «es algo extraordinario, orgullo y grandeza de México y los mexicanos».