Las excavaciones en Oued Beht han permitido fechar entre comienzos y mediados del II milenio a. C. un complejo formado por un muro, un terraplén y un foso que aporta nuevas pistas sobre las comunidades de la Edad del Bronce en el Magreb

Un equipo internacional de arqueólogos ha identificado en el yacimiento de Oued Beht, en el noroeste de Marruecos, un monumental conjunto de estructuras levantado entre comienzos y mediados del II milenio a. C. El complejo, compuesto por los restos de un muro, un terraplén y un foso, constituye la construcción de este tipo más antigua confirmada hasta ahora en la región y podría haber funcionado como sistema defensivo hace aproximadamente 3.500-4.000 años.
Los resultados proceden de la tercera campaña del Oued Beht Archaeological Project (OBAP), desarrollada entre octubre y noviembre de 2023, y han sido publicados en la revista científica Libyan Studies. La investigación está encabezada por Giulio Lucarini, del Instituto de Ciencias del Patrimonio Cultural del Consejo Nacional de Investigación italiano y la Universidad de Cambridge, junto con Youssef Bokbot, del Institut National des Sciences de l’Archéologie et du Patrimoine de Marruecos, y un amplio equipo internacional.
Oued Beht se encuentra en la provincia marroquí de Khémisset, sobre una cresta que domina el río del mismo nombre. Las investigaciones anteriores habían documentado allí un importante núcleo de actividad del Neolítico final, ocupado principalmente entre mediados del IV y comienzos del III milenio a. C., y cuyo sector septentrional se extendía sobre unas 10-11 hectáreas. Los nuevos trabajos han demostrado ahora que el lugar volvió a registrar una actividad significativa durante el II milenio a. C.
Uno de los principales objetivos de la campaña era determinar la cronología de una serie de estructuras lineales conocidas desde las investigaciones realizadas en la zona durante la década de 1930. Las excavaciones permitieron identificar diferentes fases constructivas y revelar bajo estructuras posteriores los restos prehistóricos de un muro, un terraplén artificial y un foso dispuesto en paralelo.
Las dataciones por radiocarbono sitúan la principal secuencia de construcción, reparación y destrucción entre comienzos y mediados del II milenio a. C. Por su disposición transversal sobre la cresta y el aprovechamiento de las características naturales del terreno, los investigadores consideran posible interpretar el conjunto como un sistema defensivo formado por un foso, un terraplén y un muro. No obstante, advierten de que por el momento no pueden descartarse otras funciones relacionadas con la delimitación o división del espacio.
El descubrimiento aporta nuevas evidencias sobre este periodo de la prehistoria del Magreb. Los investigadores plantean que hallazgos como el de Oued Beht permiten comenzar a reconocer arqueológicamente una Edad del Bronce propia del Magreb noroccidental, contemporánea de sociedades como la argárica en la península ibérica.
El enclave volvió a ser ocupado siglos después. Sobre las estructuras prehistóricas se documentaron importantes modificaciones medievales, especialmente entre los siglos XI y XIII, prueba de la prolongada historia de un lugar que continúa siendo fundamental para reconstruir las sociedades del noroeste de África y sus conexiones con el Mediterráneo occidental.