Un hallazgo arqueológico en el corazón de Huelva ha permitido rescatar un guiso tartésico de más de 2.500 años de antigüedad, conservado de forma tan excepcional que parece recién cocinado

En pleno centro de la ciudad, durante las obras de rehabilitación del antiguo edificio de Hacienda –destinado a ocupar próximamente una nueva sede administrativa con una inversión de 8 millones de euros–, arqueólogos han descubierto un hallazgo único: una olla con restos de un guiso tartésico de más de 2.500 años de antigüedad, conservado en un estado sorprendente, “como si hubiera sido cocinado ayer”, ha señalado la arqueóloga Clara Toscano, del grupo Vrbanitas de la Universidad de Huelva.
El contenido de la olla, fechado entre los siglos VI y V a.C. y hallado dentro de las estructuras del antiguo puerto tartésico, consistiría en un guiso de carne de rumiante –posiblemente de cabra, vaca u oveja– acompañado de fruta (aunque ya se ha descartado que fuese uva). Además, se han recuperado unos 3.000 fragmentos cerámicos de la misma época, lo que subraya la intensa actividad comercial y social del puerto tartésico onubense.
Clara Toscano explica que el guiso se conserva tan bien gracias al nivel freático, elemento que normalmente supone un desafío en excavaciones, pero en esta ocasión ha actuado como un “refrigerador natural”, preservando las grasas y triglicéridos de los alimentos, que es lo que más información tiene, durante aproximadamente dos milenios y medio.
Toscano ha confirmado a Huelva24 que “lo último que se cocinó en esa olla fue un guiso de carne de rumiante… acompañado con fruta, aunque uva no es”. Gracias a los análisis de laboratorio de los lípidos contenidos en los restos, los investigadores podrían reconstruir con precisión la receta de este plato ancestral.
Este hallazgo tiene gran impacto tanto científico como cultural y gastronómico. Toscano ya baraja la idea de trasladar la receta a las administraciones para impulsar la creación de una “tapa tartésica”, con la que Huelva podría recrear su pasado culinario y establecer un vínculo directo entre su historia y su identidad gastronómica actual.
Se espera que estos restos arqueológicos sean los primeros elementos tartésicos musealizados en Huelva. El proyecto incluye la integración de unos 200 m² de yacimiento integrado, que será musealizado y ubicado sobre su posición original dentro del nuevo edificio público, con acceso independiente.

Con este singular descubrimiento, Huelva pone rostro —o, mejor dicho, sabor— a la civilización tartésica, asomándose al diario cotidiano de sus habitantes. La combinación de gastronomía, arqueología y patrimonio augura nuevas oportunidades para conectar pasado y presente en la capital onubense.