El Ministerio de Cultura ha incoado el expediente para declarar como BIC, en la categoría de Monumento, este histórico palacio madrileño de comienzos del siglo XX, actual sede de la Fiscalía General del Estado

El Ministerio de Cultura ha iniciado el procedimiento para declarar Bien de Interés Cultural (BIC), en la categoría de Monumento, el Palacio de Fontalba de Madrid, uno de los ejemplos más representativos de la arquitectura residencial promovida por la burguesía ennoblecida durante la Restauración borbónica. La resolución, fechada el 8 de septiembre y publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el pasado 23 de septiembre, reconoce los valores históricos, arquitectónicos y artísticos del inmueble y abre el correspondiente expediente de protección.
Localizado en el número 17 del paseo de la Castellana, el edificio fue levantado como residencia de Francisco de Cubas y Erice, II marqués de Cubas y Fontalba, y de su esposa, María de la Encarnación de Urquijo y Ussía. El terreno pertenecía antiguamente a la denominada Huerta de Loinaz, una extensa finca que en el siglo XVI era conocida como Huerta de las Anorias y que llegó a ser propiedad de Felipe II.
El proyecto original fue desarrollado entre 1911 y 1912 por los arquitectos José María Mendoza y Ussía y José de Aragón y Pradera. Fue concebido siguiendo el modelo de palacio palladiano de influencia italiana, y se encontraba inicialmente exento y rodeado por un amplio jardín. Su arquitectura refleja las transformaciones experimentadas por Madrid durante la Restauración, cuando parte de la nueva nobleza se instaló en los ejes de Recoletos y la Castellana y convirtió sus residencias en espacios tanto de representación social como de confort.
La fachada principal destaca por su abundante ornamentación, mientras que el interior se articula alrededor de un patio central iluminado cenitalmente mediante una gran vidriera. La planta baja acogía los principales espacios de representación de la familia, como el gran salón, el despacho, el comedor y la sala de billar, además de una capilla. Los dormitorios familiares y de los huéspedes se encontraban en la primera planta, mientras que el piso bajo cubierta estaba destinado al servicio.
El palacio destacó también por la incorporación de innovaciones técnicas. En 1914 recibió un premio del Ayuntamiento de Madrid por su valor estético y la utilización de avances y nuevos materiales. Entre ellos se encontraba la instalación de una centralita telefónica, que, según recoge el BOE, convirtió el inmueble en la primera vivienda madrileña dotada de este sistema.
Entre 1931 y 1932 el conjunto fue ampliado con un nuevo cuerpo a lo largo de la calle Fortuny destinado a viviendas de alquiler y locales comerciales. En 1944, el Ministerio del Ejército adquirió el palacio para instalar el Consejo Supremo de Justicia Militar y, desde 1991, alberga la sede de la Fiscalía General del Estado.
La incoación reconoce que el Palacio de Fontalba posee valores culturales suficientes para integrarse en el Patrimonio Histórico Español como Bien de Interés Cultural. La protección propuesta comprende tanto el edificio como su jardín, mientras que el sótano queda excluido al considerar que no reúne valores patrimoniales que justifiquen su inclusión.