miércoles, febrero 18, 2026
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El Museo del Prado inicia la restauración de Pablo de Valladolid, retrato de Velázquez

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El Museo Nacional del Prado ha retirado temporalmente de sus salas la obra Pablo de Valladolid de Velázquez para proceder a su restauración, combinando investigación técnica de vanguardia y conservación patrimonial para profundizar en el proceso creativo del maestro sevillano

El Museo Nacional del Prado ha iniciado el proceso de restauración del retrato Pablo de Valladolid (h. 1635), obra maestra del pintor sevillano Diego Velázquez. El lienzo fue trasladado recientemente desde su ubicación habitual en la sala 15 de la pinacoteca madrileña al taller de restauración para comenzar un análisis técnico previo a su intervención, como parte del programa de conservación del museo respaldado por la Fundación Iberdrola España.

Es considerado uno de los retratos más singulares dentro de la producción de Velázquez, destacando por su radical simplificación del espacio. El personaje aparece aislado sobre un fondo neutro, sin elementos decorativos ni arquitectónicos que ubiquen la escena en una habitación o paisaje, recurso poco frecuente en la pintura de su tiempo. Esto convierte la obra en un ejercicio de innovación donde la figura del protagonista, un bufón o hombre de entretenimiento de la corte de Felipe IV documentado al servicio de la Corte entre 1632 y 1648, se afirma en un espacio indefinido únicamente a través de la sombra que proyecta su cuerpo.

Antes de proceder a la restauración propiamente dicha, los especialistas del Prado llevarán a cabo un exhaustivo análisis técnico que permitirá conocer con mayor detalle los materiales, el estado de conservación y los procedimientos empleados por Velázquez. Para ello se emplearán técnicas avanzadas no invasivas, como el XRF scanning, que identifica la composición química de los pigmentos, y la reflectografía infrarroja multiespectral, que revela dibujos o modificaciones bajo la superficie pictórica.

Estos estudios facilitan una comprensión más profunda del proceso creativo del artista y orientan la intervención a realizar. Estas técnicas pueden usarse a través de los nuevos equipos de investigación adquiridos por la institución gracias a los Fondos Europeos en el Marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR, 2024).

La trascendencia de este retrato ha sido notable a lo largo de los siglos. Además de su importancia dentro de la pintura barroca española, ha influido en generaciones posteriores de artistas. El pintor Francisco de Goya se inspiró en ella para su retrato de Francisco Cabarrús, y el artista francés Édouard Manet, tras visitar el Prado en 1865, describió a Pablo de Valladolid como «quizás el trozo de pintura más asombroso que se haya hecho jamás… El fondo desaparece; es aire lo que rodea al hombre, vestido de negro y lleno de vida». Este impacto fue clave en la evolución del artista, como se puede ver en El pífano (1866), así como en la pintura moderna.

La intervención sobre Pablo de Valladolid refleja la constante labor del Museo del Prado en la conservación y estudio de su colección, permitiendo tanto preservar sus obras como profundizar en su significado histórico-artístico. La restauración, que combinará rigor científico y respeto por la obra original, se espera que arroje nueva luz sobre uno de los hitos del arte del Siglo de Oro y amplíe nuestro entendimiento de la práctica artística de Velázquez.