Este nuevo espacio interactivo, ubicado en la calle Virgen de los Peligros, invita a explorar la percepción humana a través de instalaciones que ponen a prueba la vista, el oído, el equilibrio y otros sentidos

La oferta cultural e inmersiva de Madrid suma desde este viernes un nuevo espacio dedicado a explorar la percepción humana. El Museo de los Sentidos abre sus puertas en pleno centro de la ciudad, como la quinta sede permanente en Europa de una red internacional de museos interactivos que ya cuenta con espacios en Liubliana, Bucarest, Praga y Milán.
Con más de 30 experiencias inmersivas, el museo se plantea como un laboratorio vivo donde el visitante puede experimentar de forma directa cómo funcionan los sentidos y la percepción del entorno. A diferencia de los museos tradicionales, el recorrido se basa en la interacción: aquí no solo se busca observar, sino participar activamente en cada instalación.
El proyecto invita a redescubrir no solo los cinco sentidos tradicionalmente conocidos, sino también otros aspectos fundamentales de la percepción corporal, como el equilibrio y la propiocepción, es decir, la capacidad de percibir la posición del propio cuerpo en el espacio. A través de distintos entornos y situaciones, el visitante puede tomar una nueva conciencia de cómo el cerebro interpreta los estímulos que recibe.
Entre las instalaciones más llamativas se encuentra el Agua Flotante, un espacio donde el agua parece fluir hacia arriba, desafiando la gravedad y cuestionando la forma en que interpretamos lo que vemos. También destaca la Sala Amarilla, diseñada para eliminar el color del entorno y transformar por completo la percepción visual. En la Sala del Silencio, en cambio, el protagonismo lo adquieren los sonidos más pequeños, que se amplifican en un entorno que invita a escuchar con atención. Otro de los recorridos es la Ciudad en la Oscuridad, donde la ausencia total de luz obliga a confiar plenamente en el resto de los sentidos para avanzar.
El objetivo del museo es despertar la curiosidad y estimular la reflexión sobre cómo percibimos el mundo. “Aquí la experiencia está por encima de la explicación. No le decimos al visitante qué debe sentir; creamos entornos en los que la curiosidad se convierte en el motor del descubrimiento”, explica Eduardo García, General Manager del Museo de los Sentidos de Madrid. “Queremos que cada persona salga con nuevas preguntas sobre cómo percibe el mundo que le rodea”.
Detrás de este proyecto hay un equipo multidisciplinar formado por creativos, ingenieros y especialistas en comportamiento humano, que utilizan conocimientos de neurociencia, psicología y diseño para crear experiencias accesibles y memorables.

Fundado en 2016, el Museo de los Sentidos forma parte de una red internacional de espacios que combinan educación, emoción y experimentación. Cada una de sus sedes ofrece instalaciones interactivas pensadas para explorar el movimiento, el sonido, la luz o el gusto a través de propuestas participativas.
El museo, concebido para todos los públicos, propone una experiencia intergeneracional que conecta con niños, jóvenes y adultos mediante un lenguaje universal: la curiosidad. Además, el espacio ofrecerá programas educativos para colegios, actividades de team building para empresas y la posibilidad de organizar visitas guiadas, celebraciones y eventos privados.