La institución catalana revisa uno de los episodios más complejos de su propia historia a través de una muestra que analiza el destino de las obras ingresadas en el museo tras la Guerra Civil bajo la administración del régimen franquista

El Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) de Barcelona inauguró el pasado 20 de febrero la exposición Recuperado del enemigo. Los depósitos franquistas en el MNAC, que podrá visitarse hasta el 28 de junio en sus salas del Palacio Nacional en Montjuïc. La muestra invita a revisar críticamente la historia del propio museo y de las colecciones que conserva, poniendo en primer plano un periodo complejo y silenciado del patrimonio artístico catalán en la posguerra tras la Guerra Civil Española.
La exposición, comisariada por Gemma Domènech i Casadevall y Eduard Caballé i Colom, en colaboración con el Institut Català de Recerca en Patrimoni Cultural (ICRPC), desmantela el relato oficialista de “recuperación” del patrimonio por parte del régimen franquista tras la victoria en 1939. El título mismo hace referencia a la etiqueta que aparecía en la parte trasera de muchos bastidores, una marca que simbolizaba la narrativa propagandística de “rescatar” obras de arte supuestamente expoliadas por el bando republicano.
El foco principal de la exposición son 135 piezas que ingresaron en el MNAC a partir de 1939 como depósitos gestionados por el Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional (SDPAN), el organismo creado por el franquismo para administrar el patrimonio cultural. Muchas de estas obras provenían originalmente de depósitos creados por la Generalitat de Catalunya durante la guerra con el objetivo de protegerlas de los bombardeos. Con la derrota republicana, esos depósitos pasaron a manos del SDPAN, que decidió qué obras devolver y cuáles conservar en instituciones públicas como el MNAC.
La muestra pretende revisar y destacar la dimensión documental e histórica de la institución y la de sus colecciones. En estos casos, los reversos de los cuadros (con etiquetas, sellos, anotaciones y marcas) son los que revelan las rutas de confiscación, depósito y traslado que siguieron estas piezas. La recuperación formal de una obra exigía presentar una solicitud formal, demostrar la propiedad y acreditar la lealtad al régimen franquista, lo que excluyó a numerosos propietarios exiliados, represaliados o fallecidos durante la guerra, impidiendo que reclamaran sus bienes.
La exposición se inscribe en una apuesta por la transparencia institucional y la memoria histórica, continuando el trabajo de proyectos anteriores como ¡Museo en peligro!, que documentó las labores de salvaguarda del patrimonio artístico al estallar la guerra. La iniciativa forma parte de un estudio más amplio sobre el impacto de la Guerra Civil en la configuración de las colecciones de los museos catalanes, en el que el MNAC es uno de los cincuenta centros investigados.