La medida, aún pendiente de aprobación por el Consejo de Ministros, busca reconocer el valor cultural, histórico y simbólico de estas construcciones tradicionales, tras una confusión inicial sobre su supuesto visto bueno oficial

El Gobierno prevé declarar los hórreos del norte peninsular como Patrimonio Cultural Inmaterial en las próximas semanas, en una iniciativa que busca reconocer el valor etnográfico, arquitectónico y simbólico de estas construcciones tradicionales. Aunque algunos medios informaron inicialmente de que la declaración ya había sido aprobada, fuentes oficiales han matizado que el proceso aún no se ha formalizado y que está previsto que llegue al Consejo de Ministros el próximo 7 de abril.
Los hórreos, característicos de comunidades como Galicia, Asturias, Cantabria y el norte de Castilla y León, han sido históricamente utilizados como graneros elevados para proteger los alimentos de la humedad y los animales. Se tratan de estructuras destacables por elevarse sobre pilotes o pies derechos, favoreciendo su ventilación interna e impedir el paso de animales. Sin embargo, su valor trasciende lo funcional: estas estructuras forman parte del paisaje cultural y de las formas de vida tradicionales del medio rural, constituyendo un elemento identitario de gran relevancia en el norte de la península ibérica.
La propuesta del Ejecutivo se enmarca dentro de la protección del patrimonio inmaterial, una categoría que abarca los conocimientos, prácticas y significados transmitidos entre generaciones y que refuerzan el sentimiento de pertenencia a una comunidad. En este caso, el reconocimiento no se limita a los hórreos como construcciones, sino que incluye las técnicas de edificación, los usos comunitarios y las tradiciones vinculadas a su mantenimiento y transmisión generacional.
De confirmarse la declaración, los hórreos se sumarían a la lista de manifestaciones protegidas como Patrimonio Cultural Inmaterial en España, reforzando las políticas de conservación del legado rural en un contexto de despoblación y transformación del territorio. Este reconocimiento contribuye a la visibilización de la importancia de preservar, además de los objetos materiales, las prácticas culturales que les dan sentido y que configuran un capital cultural que fortalece las identidades locales y regionales.
La futura declaración supone un paso significativo en la valorización del patrimonio tradicional del norte peninsular, aunque todavía será necesario esperar a su aprobación oficial para confirmar su inclusión definitiva dentro del catálogo de bienes protegidos. “Esta declaración pone el foco en todos aquellos oficios tradicionales vinculados a los hórreos, desde la carpintería y la cantería hasta las labores comunitarias relacionadas con la cosecha del maíz”, ha indicado Carlos Henrique Fernández Coto, arquitecto experto en patrimonio cultural y presidente de la Red Internacional de Graneros Elevados Tradicionales (Horrea) y de la Asociación para a Defensa do Patrimonio Cultural Galego (Apatrigal).