Un descuido durante unas vacaciones desencadenó la desaparición de un pequeño óleo de Sorolla, dando lugar a una insólita historia que ha terminado con la recuperación de la obra y nuevas preguntas sobre su pasado

Lo que comenzó como un simple descuido durante la salida de vacaciones de una familia sevillana ha terminado convirtiéndose en una de las historias más insólitas de los últimos días. Un pequeño cuadro de Joaquín Sorolla, olvidado accidentalmente en una calle del centro de Sevilla, ha regresado a manos de sus propietarios después de que un vecino de Murcia lo encontrara, descubriera su valor artístico y avisara a la Policía Nacional para devolverlo. El caso ha despertado un enorme interés mediático por su peculiaridad.
Todo ocurrió hace unos días, cuando una familia sevillana cargaba su vehículo para marcharse de vacaciones; entre el equipaje se encontraba la obra protagonista que, por un descuido, quedó apoyada junto a la puerta de un garaje en la calle Rafael González Abreu, en pleno centro de la ciudad. Cuando los propietarios se dieron cuenta del olvido y regresaron al lugar, el cuadro había desaparecido. Tras denunciar los hechos ante la Policía Nacional, iniciaron una intensa búsqueda colocando carteles por la zona y ofreciendo una recompensa, aunque sin revelar la identidad del autor para evitar posibles fraudes. El valor económico de la obra se estimó inicialmente entre 30.000 y 60.000 euros, aunque la importancia sentimental para la familia era aún mayor.
La historia dio un giro inesperado pocos días después. El cuadro fue recogido por Andrés Hurtado, un vecino de Murcia que se encontraba de visita en Sevilla. El murciano asegura que lo recogió tras ver cómo un grupo de chicos lo tiraban en el suelo, y decidió llevárselo porque le gustó el marco. Ya de regreso en su domicilio comenzó a observar con más detenimiento la pintura, descubrió la firma de Sorolla y recurrió a la inteligencia artificial para tratar de identificarla. También contactó con una casa de subastas, desde donde recibió una estimación de que su valor podría ascender hasta unos 150.000 euros.
Al conocer las noticias de que una familia buscaba precisamente un cuadro de Sorolla desaparecido en Sevilla, Hurtado se puso en contacto con la Policía Nacional. Agentes desplazados desde Sevilla comprobaron que se trataba de la misma obra denunciada y procedieron a su vuelta a Sevilla para devolverla a sus propietarios. Las autoridades han señalado que no existió un robo con violencia o intimidación y que la investigación se ha centrado en esclarecer las circunstancias de la desaparición y posterior recuperación del lienzo.
La obra está fechada en 1919 y dedicada “al amigo Feu”, tratándose de una pintura dedicada por el pintor a la familia. Así, el pequeño óleo ha regresado a casa convertido en protagonista de una historia tan improbable como afortunada, en la que el azar, la honestidad y el patrimonio artístico español han terminado encontrándose.