Un reciente hallazgo en la costa del mar Negro está llamando la atención por ofrecer una imagen poco habitual de uno de los mitos más conocidos de la Antigüedad clásica, aportando una nueva lectura iconográfica de la criatura mitológica

Arqueólogos han desenterrado una inusual representación de Medusa sonriendo en la antigua ciudad de Amastris, un hallazgo que está revolucionando la visión sobre el arte y la sociedad de esta metrópolis helenístico-romana en la costa del Mar Negro. La pieza ha sido hallada en el contexto de la restauración de un monumental pórtico romano (stoa), donde numerosas columnas de mármol de casi nueve metros de altura han sido ya parcial o totalmente reconstruidas.
El descubrimiento fue realizado por un equipo dirigido por la profesora Fatma Bagdatli Cam, de la Universidad de Bartin, que desde hace varios años trabaja en la excavación y recuperación del área que se cree correspondía al ágora o foro de la antigua ciudad. Este espacio, donde se encontraron los restos del stoa, se presenta ahora como una de las estructuras más monumentales del período romano en toda la región del Mar Negro.
Lo más llamativo de la campaña de excavación de este año es, sin duda, el bajo relieve de Medusa, que aparece tallado en uno de los bloques de la cávea del techo del pórtico. A diferencia de las representaciones habituales, en las que la Gorgona tiene una expresión feroz y temible concebida para ahuyentar a los enemigos, esta Medusa muestra un rostro sereno y casi infantil con una ligera sonrisa, lo que la convierte en un hallazgo extremadamente raro dentro de la iconografía clásica conocida.
Según la profesora Cam, la figura no se ajusta al uso tradicional del mito como símbolo del mal y del miedo. En su lugar, el rostro recuerda en ciertos rasgos a figuras como Eros, lo que ha llevado a los investigadores a plantear la hipótesis de que podría tratarse de una expresión artística vinculada a un período de paz, prosperidad y bienestar en la ciudad durante su apogeo romano.
La ciudad de Amastris tiene una larga historia que se remonta al periodo helenístico. En el siglo IV a.C., la reina Amastris, de origen persa, promovió la unión de varios asentamientos griegos preexistentes –entre ellos Sésamo, la antigua Amastris– en una nueva entidad urbana que llevaría su nombre. Con el tiempo, la ciudad se consolidó como un importante centro comercial y cultural en la costa de Paflagonia.
Además de la Medusa, las excavaciones han sacado a la luz otros elementos significativos de la vida y arte antiguos, como cabezas escultóricas, estatuas de ninfas y amuletos, monedas y fragmentos epigráficos que reflejan un activo intercambio cultural y económico en Amastris a lo largo de los siglos. Destacan una cabeza de Alejandro Magno, estatuas de una ninfa del agua y de lares, deidades domésticas romanas, y un amuleto o talismán protector.
Los trabajos de restauración continuarán en 2026, con la intención de abrir parcialmente el sitio al público a finales de ese año o a inicios de 2027. Se espera que, con la consolidación de las estructuras y piezas halladas, Amastris se convierta en un punto de referencia arqueológico y turístico en el Mar Negro, ofreciendo una perspectiva única sobre cómo las comunidades antiguas reinterpretaron símbolos clásicos como parte de su identidad urbana y cultural.