Un reciente estudio académico ha logrado arrojar nueva luz sobre uno de los enigmas más persistentes de estos manuscritos, al descifrar, por primera vez, un código que había permanecido indescifrable durante décadas

Investigadores han anunciado un importante avance en el estudio de los Manuscritos del Mar Muerto, tras lograr decodificar y traducir dos fragmentos hasta ahora indescifrables pertenecientes a un conjunto conocido como Críptico B. Este logro abre nuevas puertas a la comprensión de textos que han permanecido enigmáticos desde su descubrimiento en el sitio arqueológico de Qumrán, en Cisjordania.
El estudio, publicado recientemente en la revista académica Dead Sea Discoveries, presenta la primera transcripción y traducción completas de los manuscritos designados como 4Q362 y 4Q363. Hasta ahora, si bien otros grupos de textos crípticos habían sido descifrados, como el Críptico A en 1955, el Críptico B había resistido todos los intentos de interpretación debido a la escasez de material, dejando un vacío en los estudios sobre los hábitos de escritura y la variedad textual de los escribas de Qumrán.
La investigación, liderada por Emmanuel Oliveiro, combina métodos de análisis paleográfico e intuición contextual para desentrañar estos fragmentos. Según el informe, el contenido de los textos descifrados refleja idiomas bíblicos familiares y temas fúnebres, lo que sugiere que estos fragmentos están más estrechamente conectados con las tradiciones literarias de la región de lo que se pensaba.
Este avance completa un capítulo importante en la comprensión de Críptico B, proporcionando una base sólida para futuras investigaciones sobre la variación de los formatos de letra, su relación con otros manuscritos crípticos y aspectos de las prácticas de los escribas en la comunidad de Qumrán. Los manuscritos del Mar Muerto son famosos por incluir algunas de las versiones más antiguas conocidas de textos bíblicos y otros documentos religiosos, y cada nuevo fragmento descifrado ofrece información de gran importancia sobre las corrientes de pensamiento y las redes sociales de la época.
Oliveiro y su equipo señalan que el contenido recién traducido de 4Q362 y 4Q363 coincide con fórmulas y narrativas que remiten a motivos escatológicos (relacionados con visiones del fin de los tiempos o expectativas de redención), lo que podría tener implicaciones para cómo se entendían ciertas ideas apocalípticas o teológicas en la comunidad que produjo estos textos.
El trabajo de desciframiento también aporta herramientas metodológicas para abordar otros textos crípticos aún sin descifrar, evidenciando que la combinación de análisis técnico detallado y comprensión contextual profunda puede superar retos que durante décadas parecían insalvables.
Este descubrimiento supone un paso significativo para los estudiosos de la Biblia, la historia del judaísmo antiguo y la paleografía, ofreciendo nueva luz sobre materiales que han fascinado a generaciones de investigadores desde su hallazgo en el siglo XX.