El destino de dos retratos de Francisco de Goya se ha resuelto finalmente tras años de disputa legal entre instituciones públicas y privadas

El Ministerio de Cultura ha decidido asignar de forma definitiva dos retratos de Francisco de Goya al Museo de Bellas Artes de Sevilla, poniendo fin a un prolongado conflicto legal sobre la titularidad de estas obras. Se trata de los retratos de Carlos IV y María Luisa de Parma, piezas realizadas en 1789 de gran valor histórico-artístico que hasta ahora se encontraban vinculadas a la antigua Real Fábrica de Tabacos de Sevilla.
La decisión llega después de que el Tribunal Supremo confirmara que ambas pinturas son y siempre han sido propiedad del Estado. Esta sentencia cierra un litigio iniciado en 2017 entre la Administración pública y la empresa Altadis, heredera de la histórica fábrica sevillana, que reclamaba la propiedad de las obras. Con la resolución judicial firme, el Ministerio de Cultura ha procedido a su adscripción a una institución museística pública.
En concreto, las obras pasarán a integrarse en la colección del Museo de Bellas Artes de Sevilla, una de las principales pinacotecas del país. Las obras serán trasladadas a la institución a partir de junio, ya que una de ellas forma actualmente parte de la exposición El arte de preservar la memoria del Archivo General de Indias. Desde el Ministerio se destaca que esta decisión garantiza la conservación, investigación y exhibición pública de los retratos en un contexto adecuado, reforzando además el papel del museo como referente cultural en Andalucía.
La asignación responde también a una solicitud previa de la Junta de Andalucía, que había manifestado su interés en que las obras permanecieran en la ciudad. En este sentido, la decisión contribuye a consolidar el vínculo histórico de las pinturas con Sevilla, donde han estado durante siglos en el entorno de la antigua fábrica de tabacos.
Las obras de Goya representan a los monarcas Carlos IV y María Luisa de Parma, figuras clave en la historia de la España de finales del siglo XVIII y principios del XIX y habituales en la producción retratística del artista. Su incorporación al museo sevillano amplía la presencia de Goya en las instituciones culturales andaluzas.
A lo largo de su historia, los cuadros han sido desplazados entre Sevilla y Madrid, según los cambios de gestión y comercialización del monopolio del tabaco en España, hasta convertirse en la empresa pública Tabacalera S.A. en el siglo XX, antecesora de la actual Altadis.
Con esta resolución, el Ministerio de Cultura refuerza su política de protección del patrimonio público y su apuesta por garantizar el acceso de la ciudadanía a obras de relevancia histórica. La llegada de estos dos retratos al Museo de Bellas Artes de Sevilla supone, además, un importante impulso para la institución, que ve ampliado su fondo con piezas de uno de los artistas más destacados de la historia del arte español.