viernes, julio 17, 2026
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Cuatro enanas blancas permanecían ocultas en el vecindario del sistema solar

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Un equipo internacional de astrónomos ha confirmado directamente la presencia de cuatro enanas blancas situadas a menos de 65 años luz del Sol, cuyos débiles rastros quedaban ocultos por el brillo de sus estrellas compañeras

El entorno estelar más próximo al sistema solar todavía guarda objetos desconocidos para la astronomía. Un equipo de investigadores ha confirmado la existencia de cuatro enanas blancas que permanecían ocultas en sistemas binarios situados a menos de 20 pársecs del Sol, una distancia equivalente a unos 65 años luz. Los resultados han sido publicados en la revista científica Monthly Notices of the Royal Astronomical Society (MNRAS) por la investigadora Mairi W. O’Brien, entre otros.

Las enanas blancas son los restos que dejan estrellas similares al Sol después de agotar el combustible necesario para mantener las reacciones de fusión nuclear. Estos remanentes estelares poseen un tamaño reducido y emiten muy poca luz, especialmente cuando se han enfriado durante largos periodos. Esta característica explica que puedan resultar difíciles de observar cuando se encuentran acompañados por astros más visibles.

Los cuatro objetos identificados forman parte de los sistemas binarios G 203-47, GJ 207.1, LHS 1817 y Wolf 1130. En todos ellos, la enana blanca está acompañada por una enana roja o subenana roja de mayor tamaño y brillo aparente. La luz de estas compañeras impedía distinguir los remanentes en longitudes de onda visibles, de manera que los sistemas parecían estar integrados por una única estrella.

Su existencia, sin embargo, ya había sido planteada a partir de mediciones de velocidad radial. Estas observaciones habían detectado variaciones en el movimiento de las enanas rojas provocadas por la influencia gravitatoria de compañeros invisibles con masas compatibles con las de una enana blanca. La aportación principal de la nueva investigación ha sido conseguir la primera confirmación espectroscópica directa de los cuatro objetos.

Para ello, el equipo ha empleado observaciones en el ultravioleta cercano realizadas con el instrumento STIS del telescopio espacial Hubble. Los investigadores desarrollaron procedimientos específicos de calibración y compararon los espectros registrados con modelos de enanas blancas y con espectros de enanas rojas semejantes. El análisis permitió aislar la señal de los objetos ocultos y estimar que sus temperaturas efectivas se encuentran aproximadamente entre los 5.300 y los 6.300 grados Kelvin. El estudio también incorporó datos del observatorio espacial Swift para analizar las características del G 203-47.

Uno de los casos más destacados es G 203-47, situado a unos 25 años luz. La presencia de su enana blanca ha sido confirmada 27 años después de la detección inicial de su sistema. Este objeto es la novena enana blanca más cercana conocida respecto al Sol. Además, aunque ambas estrellas completan una órbita cada 14,9 días, la enana roja presenta un periodo de rotación que probablemente supera los cien días, lo que indica que el sistema no está bloqueado por las fuerzas de marea.

El hallazgo también ha permitido actualizar las estimaciones sobre la densidad de enanas blancas en el entorno solar. Los autores señalan que todavía podrían permanecer sin identificar entre nueve y diez sistemas binarios semejantes dentro de los 20 pársecs, ya que solo una parte de las enanas rojas de esta región ha sido examinada sistemáticamente en busca de compañeros ocultos.