Lo que iba a ser una simpe remodelación urbana frente a la catedral se ha convertido en un viaje al pasado: las excavaciones han sacado a la luz vestigios de casi 2.000 años de historia parisina

Las obras de remodelación de la plaza situada frente a la catedral de Notre Dame de París han sacado a la luz un importante conjunto de restos arqueológicos que permiten reconstruir cerca de dos milenios de historia de la capital francesa. Lo que comenzó como una intervención previa a un proyecto urbanístico para renaturalizar el espacio ha terminado revelando vestigios de la antigua Lutecia romana y de distintos periodos de la Edad Media.
Los hallazgos se han producido durante una excavación preventiva en la explanada de Notre Dame, una actuación habitual en Francia antes de acometer grandes proyectos urbanísticos. El objetivo inicial de las obras era dar sombra natural a la plaza y aumentar la vegetación mediante la incorporación de zonas verdes para la mejora de los residentes y habitantes. Sin embargo, a cuatro metros bajo el pavimento actual, los arqueólogos han encontrado una sucesión de estructuras y objetos que documentan la evolución histórica del lugar desde la época romana hasta tiempos modernos.
Entre los descubrimientos más destacados se encuentran restos de la antigua Lutecia romana, antecedente de la actual París. Los investigadores han localizado elementos constructivos y vestigios que confirman la presencia de ocupación romana en la zona, aportando nueva información sobre el desarrollo urbano de la ciudad en sus primeros siglos de existencia.
La excavación también ha permitido identificar numerosas estructuras medievales relacionadas con la intensa actividad que ha rodeado durante siglos a la catedral. Han aparecido muros, sótanos, viviendas y diferentes espacios de uso cotidiano que ayudan a comprender cómo era la vida de este importante enclave dentro del París medieval.
Uno de los aspectos que más interés ha despertado es el hallazgo de antiguas letrinas medievales. Estos espacios suelen conservar abundante información sobre la vida cotidiana de las poblaciones históricas. En su interior se han recuperado recipientes, fragmentos de cerámica y varios objetos de uso común que ofrecen una valiosa ventana al pasado.
Entre las piezas encontradas destacan varias cerámicas decoradas con inscripciones de color rojizo, cuyo significado sigue siendo un misterio. Los arqueólogos aún trabajan para determinar el origen y la función de estas marcas, que podrían aportar nuevas pistas sobre las actividades desarrolladas en el lugar o sobre las personas que lo habitaron hace siglos.
Los trabajos forman parte del proyecto de renovación de la explanada de Notre Dame, impulsado tras la reapertura progresiva de la catedral después del incendio de 2019. Las autoridades parisinas prevén transformar este espacio en una plaza más verde y adaptada a las nuevas condiciones climáticas, aunque los recientes hallazgos han añadido una dimensión histórica inesperada.
El yacimiento demuestra la extraordinaria riqueza arqueológica que permanece oculta bajo el centro histórico de París. Los restos descubiertos permiten reconstruir distintas etapas de la evolución urbana de la ciudad, manifestando la compleja historia que aún permanece enterrada bajo la explanada de Notre Dame. Los arqueólogos esperan poder seguir bajando, donde podría haber restos de los galos, los primeros habitantes conocidos hasta la fecha antes de la época romana.