lunes, agosto 31, 2026
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Una tumba del siglo XVII en Polonia revela una insólita combinación de prácticas contra los muertos

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El enterramiento de una joven de entre 17 y 19 años contenía una hoz sobre el cuello y un candado sujeto a un dedo del pie, dos elementos vinculados con rituales destinados a impedir el regreso de los difuntos

Una investigación multidisciplinar ha aportado nuevos datos sobre uno de los enterramientos más singulares descubiertos en los últimos años en Polonia. Se trata de la denominada Tumba 75 del cementerio de Pień, donde en 2022 los arqueólogos localizaron los restos de una joven enterrada durante el siglo XVII con una hoz colocada sobre el cuello y un candado triangular sujeto al dedo gordo del pie izquierdo.

El estudio ha sido publicado en Journal of Archaeological Science: Reports y está encabezado por Dariusz Poliński, de la Universidad Nicolás Copérnico de Toruń. El equipo ha analizado el enterramiento mediante datación por radiocarbono, estudios osteológicos, análisis de ADN e isótopos estables y diferentes técnicas aplicadas a los objetos y restos textiles conservados. Los resultados sitúan la muerte de la joven, de entre 17 y 19 años, hacia mediados del siglo XVII.

La presencia conjunta de la hoz y el candado constituye uno de los aspectos más excepcionales del hallazgo. Según los investigadores, esta combinación de elementos en una misma tumba no había sido documentada anteriormente en la literatura arqueológica publicada. Ambos objetos se relacionan con prácticas antidemoníacas o apotropaicas (es decir, de protección contra el mal) destinadas a proteger a los vivos frente a individuos fallecidos considerados potencialmente peligrosos.

El análisis del enterramiento también indica que la tumba habría sido reabierta después del sepelio. El candado habría formado parte del depósito inicial, mientras que la hoz pudo colocarse posteriormente alrededor del cuello como una medida adicional de protección. Esta segunda intervención sugiere que el temor hacia la joven pudo surgir o intensificarse después de su muerte.

Sin embargo, la fallecida no parece haber pertenecido a los sectores más pobres de la sociedad. Entre los restos se localizaron fragmentos de un elaborado adorno textil realizado con seda e hilos metálicos de plata y oro, materiales que apuntan a una posición social elevada. Los análisis genéticos identificaron además un linaje materno poco frecuente entre las poblaciones eslavas actuales, el haplogrupo J1c2c1, aunque los estudios isotópicos indican que probablemente creció en la región.

Los investigadores consideran que este tratamiento funerario debe entenderse dentro del contexto social y cultural de la Mancomunidad Polaco-lituana del siglo XVII, una época marcada por conflictos, enfermedades y episodios de hambre. Ante determinadas desgracias, algunas comunidades podían responsabilizar a personas fallecidas y adoptar medidas destinadas a evitar su supuesto regreso.

La causa de la muerte de la joven continúa siendo desconocida. Los investigadores esperan que futuros estudios paleopatológicos permitan obtener nuevas pistas sobre su estado de salud y las circunstancias que rodearon su fallecimiento.