La artista japonesa, reconocida internacionalmente por sus lunares, sus «Redes de infinito» y sus instalaciones inmersivas, falleció el pasado 14 de agosto en un hospital de Tokio

La artista japonesa Yayoi Kusama, una de las figuras más reconocidas e influyentes del arte contemporáneo, ha fallecido a los 97 años. La creadora murió el pasado 14 de agosto en un hospital de Tokio, aunque la noticia ha sido comunicada este jueves 27 de agosto por su estudio y las instituciones vinculadas a su legado.
Kusama nació el 22 de marzo de 1929 en Matsumoto, en la prefectura japonesa de Nagano. La artista desarrolló una extensa trayectoria artística marcada por la experimentación y por la utilización reiterada de motivos como los lunares y las redes. Su producción abarca la pintura, la escultura, la instalación y la performance, así como la literatura y la poesía.
Tras estudiar en Kioto, en 1957 viajó a Estados Unidos y poco después se instaló en Nueva York, uno de los principales centros internacionales de la vanguardia en aquellos años. Allí presentó a finales de la década de 1950 las obras que posteriormente serían conocidas como Infinity Nets o Redes de infinito, caracterizadas por la repetición de patrones que se convertiría en uno de los elementos fundamentales de su lenguaje artístico.
Durante los años sesenta amplió su producción hacia la escultura, las instalaciones y las acciones performativas. En 1965 presentó su primera sala de espejos, Infinity Mirror Room – Phalli’s Field, antecedente de las instalaciones inmersivas que décadas después contribuirían a extender su popularidad internacional. Un año más tarde llevó a la Bienal de Venecia Narcissus Garden, una instalación al aire libre realizada sin autorización de la organización.
Después de regresar definitivamente a Japón durante la década de 1970, Kusama continuó produciendo de manera constante. Su reconocimiento internacional aumentó especialmente desde finales de los años ochenta y durante las décadas siguientes. En 1993 participó oficialmente en la Bienal de Venecia y se convirtió en la primera artista a la que se dedicó una exposición individual en el pabellón japonés.
Su obra ha protagonizado importantes retrospectivas y exposiciones en instituciones internacionales. Entre ellas se encuentra la muestra inaugurada en 2011 en el Museo Reina Sofía de Madrid, que posteriormente viajó al Centre Pompidou de París, la Tate Modern de Londres y el Whitney Museum of American Art de Nueva York. En 2023, el Museo Guggenheim Bilbao acogió Yayoi Kusama: desde 1945 hasta hoy, un amplio recorrido por su trayectoria.
A lo largo de su carrera recibió numerosos reconocimientos, entre ellos el Praemium Imperiale en 2006 y la Orden de la Cultura de Japón en 2016. Desde 2017 cuenta además con un museo dedicado a su obra en Tokio.
Según el comunicado difundido tras su fallecimiento, Kusama “continuó pintando hasta sus últimos días, sin soltar jamás el pincel, y se mantuvo firme en su convicción de que el amor puede salvar el mundo”. Desaparece así una de las creadoras japonesas con mayor proyección internacional y una figura fundamental para comprender las transformaciones experimentadas por el arte desde la segunda mitad del siglo XX.