El Museo Arqueológico de Sevilla incorpora a sus fondos la una escultura de un togado romano hallada de manera fortuita en La Puebla de Cazalla tras quedar parcialmente al descubierto por las lluvias

El Museo Arqueológico de Sevilla ha incorporado a sus fondos una escultura romana de 1,7 metros de altura y más de 700 kilos de peso localizada de manera fortuita en el término municipal de La Puebla de Cazalla. La pieza representa a un hombre vestido con toga y salió a la luz como consecuencia de una escorrentía provocada por las lluvias.
El hallazgo se produjo cuando dos vecinos observaron un gran fragmento de lo que parecía ser una escultura, en el que podían distinguirse una vestimenta similar a una túnica o toga y un calzado cerrado. Tras comunicar el descubrimiento a la Delegación Territorial de Cultura de Sevilla, se dio aviso al Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil, que se encargó de custodiar la pieza in situ hasta que pudiera ser examinada y recuperada por los arqueólogos de la Junta de Andalucía.
Las dimensiones y el peso de la escultura, que se encontraba incrustada en un terreno compacto, impidieron realizar su extracción de manera manual. El Ayuntamiento de La Puebla de Cazalla proporcionó los medios mecánicos necesarios para llevar a cabo la operación, entre ellos una pala excavadora, un vehículo pick-up y materiales destinados a proteger la pieza durante su manipulación y transporte.
Después de inspeccionar el entorno en busca de otros elementos arqueológicos que permitieran contextualizar el descubrimiento, la escultura fue trasladada temporalmente a las instalaciones de la Policía Local. Posteriormente, una vez paletizada, fue depositada en el Centro Logístico del Patrimonio Cultural, almacén externo del Museo Arqueológico de Sevilla ubicado en San José de la Rinconada, donde se custodian los fondos del Museo Arqueológico de Sevilla.
La pieza representa una figura masculina de mármol ataviada con toga y zapatos. Presenta la pierna derecha flexionada y, junto a los pies, conserva un elemento de forma cilíndrica. La zona posterior es plana y solo aparece parcialmente tallada en su parte inferior, características que apuntan a que pudo haber sido concebida para permanecer adosada a una pared. Este tipo de representaciones contó con presencia en la Bética romana y existen otros ejemplos procedentes de enclaves como Baelo Claudia, Carteia y Utrera.
Por el momento, no ha podido establecerse una cronología precisa para la escultura. Durante la inspección de su entorno inmediato no se localizaron materiales cerámicos que facilitaran su datación, por lo que será sometida a nuevos estudios científicos. Los conservadores Marciala Mateos y Juan Antonio Pedrajas Pineda plantean además que la pieza pudo ser trasladada en época indeterminada desde algún lugar cercano y reutilizada como refuerzo del terreno.
El togado ya ha recibido un primer tratamiento de limpieza destinado a garantizar su conservación. Según ha informado la consejera de Cultura, Patrimonio Histórico y Deporte, Patricia del Pozo, tras recibir un primer tratamiento de limpieza para garantizar su conservación, la pieza será sometida a estudios científicos que permitan precisar su cronología y el contexto del que procedía.