sábado, marzo 14, 2026
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Muere Pedro Friedeberg, maestro del surrealismo mexicano

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El mundo del arte mexicano despide a una de sus grandes figuras tras la muerte del artista Pedro Friedeberg, personaje clave del surrealismo y autor de algunas de las obras más reconocibles del arte contemporáneos en el país

El artista mexicano Pedro Friedeberg, una de las figuras más singulares del surrealismo en México, falleció el pasado 5 de marzo a los 90 años en su residencia de San Miguel de Allende, Guanajuato, según confirmó su familia. El creador murió rodeado de sus seres queridos, en un ambiente de tranquilidad, aunque no se dieron detalles precisos sobre las causas del fallecimiento.

Con su muerte decimos adiós a uno de los artistas más excéntricos e imaginativos del panorama cultural mexicano, cuyo trabajo combinó pintura, escultura, diseño y arquitectura conceptual a lo largo de más de seis décadas de actividad creativa.

Pedro Friedeberg nació el 11 de enero de 1936 en Florencia, Italia, en el seno de una familia judeoalemana que emigró a México huyendo de la persecución nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Llegó a la Ciudad de México cuando tenía apenas tres años, país en el que desarrollaría la mayor parte de su carrera artística.

Desde joven mostró interés por el arte y comenzó estudios de arquitectura en la Universidad Iberoamericana, aunque lo acabó abandonando porque le parecía aburrida la enseñanza de una arquitectura simétrica que era lo que enseñaba el profesorado, para dedicarse plenamente a las artes visuales. Su talento llamó la atención del artista Mathias Goeritz, quien lo animó a seguir un camino artístico propio.

A partir de la década de 1960, Friedeberg se integró en un círculo de creadores vinculados al surrealismo en México, junto a figuras como Leonora Carrington o Alice Rahon. Su obra se caracterizó por un lenguaje visual exuberante, lleno de geometrías, símbolos religiosos y arquitecturas imposibles que desafiaban las convenciones del arte moderno.

La pieza más reconocida de su trayectoria es la Silla Mano, creada en 1962. Esta escultura-mueble de madera y láminas de oro, diseñada para que una persona se siente en la palma de una mano mientras los dedos funcionan como respaldo y reposabrazos, se convirtió en un icono del diseño surrealista y en una de las obras más reconocibles del arte mexicano contemporáneo.

Además de esta obra, Friedeberg desarrolló una producción artística muy diversa que incluyó pintura, grabado, diseño de muebles, ilustración y proyectos arquitectónicos imaginarios. Sus trabajos, marcados por la ironía, el exceso ornamental y una imaginación desbordante, alcanzaron gran popularidad en las décadas de 1960 y 1970 y continúan presentes en museos y colecciones internacionales.

A lo largo de su carrera también se mostró crítico con ciertas tendencias del arte contemporáneo, defendiendo una concepción del arte basada en la imaginación y la experimentación formal más que en el compromiso político directo, un arte por el arte y elitista.

La muerte de Pedro Friedeberg marca el cierre de una etapa del surrealismo en México. Sin embargo, su legado permanece vivo en un universo visual inconfundible que convirtió el absurdo, el humor y la fantasía en herramientas para ampliar los límites del arte contemporáneo.