Un esqueleto casi completo de bisonte, datado en alrededor de 4.000 años y hallado en Sima de Arrafela, en el Parque Natural de Urbasa y Andía (Navarra), ha sido presentado como uno de los descubrimientos paleontológicos más relevantes de la región en las últimas décadas

En un hallazgo arqueológico de gran relevancia científica, los investigadores han presentado en los Fondos de Arqueología del Gobierno de Navarra los restos de un esqueleto casi completo de un bisonte datado en alrededor de 4.000 años. El descubrimiento se ha producido en la Sima Arrafela, una cavidad natural del Parque Natural de Urbasa y Andía, y ha sido calificado por expertos como excepcional tanto por su estado de conservación como por los datos que aporta sobre la fauna del Calcolítico en la Península Ibérica.
La presentación oficial tuvo lugar este lunes. La presidenta de la Comunidad, María Chivite, y la consejera de Cultura, Deporte y Turismo, Rebeca Esnaola, encabezaron el acto junto a miembros del equipo científico que participaron en la recuperación del animal. El proyecto ha sido promovido por la Dirección General de Cultura – Institución Príncipe de Viana, con la colaboración de la Universidad del País Vasco (EHU) y el Museo de Historia Natural de Madrid, entre otros centros de investigación.
Según los análisis iniciales, los huesos pertenecen a un ejemplar de bisonte que vivió durante el final del periodo Calcolítico, hace aproximadamente 4.000 años, una datación que se ha confirmado mediante estudios de radiocarbono. En su cuerpo se ha encontrado incrustada una punta de flecha de cobre entre las costillas, un detalle que confirma su datación a finales del Calcolítico y sugiere una posible interacción con grupos humanos de la época proporcionando evidencia directa de una tentativa de caza.
Las características morfológicas observadas hasta ahora hacen pensar que podría tratarse de un bisonte europeo (Bison bonasus), lo cual está pendiente de confirmación por los análisis de ADN. Si se verificara esta identificación a través de análisis genéticos, este hallazgo representaría la primera evidencia física de esta especie en la Península Ibérica. Otra posibilidad es que el esqueleto pertenezca al denominado «Clado X», una línea evolutiva identificada genéticamente, pero cuya anatomía aún no se ha descrito completamente.
A través del estudio de las muelas del juicio, se ha concluido que probablemente tenía unos cuatro años de edad y un peso estimado de entre 800 y 850 kilos. La causa de la muerte se estima que fue por la punta de flecha de sus costillas o porque se cayó accidentalmente en la sima, considerada por los expertos como una «trampa natural» por la gran cantidad de restos de animales encontrados en su interior por este motivo.
La investigación comenzó en 2024, cuando fueron hallados los restos y se confirmó que no eran de un bóvido común. La recuperación de los restos no se pudo ejecutar hasta noviembre de 2025. Junto con los restos de este gran herbívoro, los equipos de investigación han recuperado huesos de otras especies prehistóricas, como un león de las cavernas (Panthera spelaea) bastante completo y diversas aves, lo que contribuye a reconstruir mejor el ecosistema de la Navarra prehistórica y a comprender la biodiversidad de la región en distintos momentos del pasado.