Un nuevo hallazgo de fósiles humanos en Marruecos de hace más de 770.000 años está obligando a la ciencia a replantearse algunas de las ideas más asentadas sobre el origen del Homo sapiens

Un importante hallazgo paleontológico en Marruecos ha vuelto a reescribir partes de la historia de la evolución humana. Investigadores internacionales han anunciado el descubrimiento de restos fósiles de homínidos de aproximadamente 773.000 años de antigüedad en un yacimiento cercano a Casablanca, confirmando la profunda antigüedad de los linajes humanos africanos y aportando nuevas claves sobre el origen de nuestra especie.
Los fósiles fueron extraídos de la llamada Cueva de los Homínidos (Grotte à Hominidés) en la cantera arqueológica de Thomas Quarry I. Los restos encontrados pertenecen a tres mandíbulas humanas junto con dientes y vértebras, y, según los científicos, presentan una mezcla fascinante de características arcaicas, similares a las del Homo erectus, y rasgos más modernos que se asemejan a los observados en humanos posteriores, incluidos los Homo sapiens, pertenecientes a una población que vivió la separación de los linajes humanos europeos y africanos.
El estudio que describe estos restos ha sido publicado en la prestigiosa revista de ciencia Nature, y ha sido presentado oficialmente por investigadores que forman parte de un equipo internacional con participación de Marruecos, Francia, Alemania, Italia y España, liderado por Jean-Jacques Hublin. La datación de los fósiles se atribuye a un periodo cercano a una inversión del campo magnético terrestre, lo que ha permitido a los científicos fechar con precisión los sedimentos en torno a los 773.000 años.
Este hallazgo es especialmente relevante porque llena uno de los vacíos más persistentes en el registro fósil humano: la etapa del Pleistoceno medio en África, momento en que se cree que vivió el último ancestro común entre sapiens, neandertales y denisovanos, hace entre 765.000 y 550.000 años según estimaciones genéticas previas.
Aunque los fósiles de Casablanca no han sido formalmente asignados a una nueva especie, su combinación única de rasgos anatómicos sugiere una forma evolucionada de Homo erectus que podría estar muy próxima al punto de divergencia evolutiva entre las grandes ramas humanas. Esto contrasta con fósiles europeos como los del Homo antecessor hallados en Atapuerca, España, de edad similar, pero de morfología distinta, lo cual sugiere una diferenciación regional temprana entre poblaciones humanas de Europa y del norte de África.
El descubrimiento también refuerza la idea de que el origen del Homo sapiens fue un proceso profundamente africano y no exclusivamente euroasiático, como algunas teorías alternativas habían propuesto anteriormente. Investigaciones anteriores en Marruecos, como los restos de Homo sapiens de 315.000 años de antigüedad encontrados en Jebel Irhoud, ya apuntaban hacia una presencia temprana y extensa de humanos modernos en África.
Autoridades marroquíes han celebrado el hallazgo como un orgullo nacional y un aporte clave al conocimiento sobre la evolución humana, destacando el papel central del Magreb en esta historia milenaria.