Esta exposición del Museo Lázaro Galdiano propone un diálogo inédito entre la obra de Isidre Nonell y Francisco de Goya, poniendo en relación dos miradas separadas por el tiempo, pero unidas por su atención a lo humano, lo marginal y lo inquietante

El Museo Lázaro Galdiano presenta hasta el próximo 18 de enero la exposición «Isidre Nonell mirando a Goya», una muestra que propone un diálogo artístico y temporal entre los artistas Isidre Nonell (1872–1911) y Francisco de Goya (1746–1828). La muestra se instala en las Salas Goya y Arte Invitado del museo, donde las obras del pintor catalán se exhiben junto a piezas emblemáticas del maestro aragonés custodiadas por la colección permanente del Lázaro Galdiano. Entre las obras de Goya destacan lienzos icónicos como El aquelarre o Las brujas, que funcionan como contrapunto histórico y temático a los trabajos de Nonell.
El título de la exposición no es casual: la muestra plantea un encuentro literal y simbólico entre dos artistas separados por un siglo, pero unidos por una mirada profunda hacia lo trágico, lo marginal y lo humano en su pintura. Esta propuesta invita al espectador a «leer» la obra de Nonell, apenas expuesta en Madrid hasta ahora, a través de la herencia goyesca de sensibilidad y compromiso ético con sus modelos.
La directora del museo y una de las comisarias de la exposición, Begoña Torres, ha señalado que la muestra permite descubrir «cómo el eco de Goya late en la modernidad del catalán», subrayando una afinidad que va más allá del tiempo histórico y que se condensa en formas de entender la pintura como un medio de revelación de la condición humana.
La exposición reúne un conjunto de doce obras de Isidre Nonell procedentes de la Colección Casacuberta Marsans (que llega por primera vez a Madrid): siete óleos y cinco dibujos. Entre estos trabajos se incluyen los primeros retratos de gitanas realizados por el pintor y sus célebres dibujos conocidos como fritos, caracterizados por su acabado y color envejecido.
Nonell fue una figura destacada del modernismo catalán, miembro del grupo Els Quatre Gats junto a artistas como Picasso y Rusiñol, y reconocido por haber retratado en vida a personajes socialmente marginales con una dignidad poco común para su tiempo. Su obra, encasillada dentro de la estética de la «España negra», que en su momento fue objeto de sonados juicios (incluyendo la crítica despectiva de la burguesía de la época), se muestra ahora en Madrid como una voz pionera de sensibilidad expresiva y contracultural.
La exposición acerca a la capital obras de Nonell que rara vez han estado disponibles en Madrid en las últimas décadas, además de ofrecer al público la oportunidad de redescubrir la colección goyesca del Museo Lázaro Galdiano en un contexto de diálogo intergeneracional. Además de la visita libre, el museo ha organizado actividades complementarias como visitas guiadas incluidas en la entrada general, dirigidas por el departamento de Educación del museo para profundizar en la lectura de la exposición.