La aplicación de tecnologías científicas de vanguardia sitúa a Chichén Itzá en el centro de la investigación arqueológica, con un proyecto que busca revelar, sin excavaciones, los secretos que aún guarda el interior de la pirámide de El Castillo

Un equipo internacional de científicos mexicanos y estadounidenses se encuentra afinando los últimos preparativos para aplicar una tomografía muónica, una técnica avanzada de imagen no invasiva, que permitirá explorar con mayor detalle el interior de la pirámide de El Castillo, en la zona arqueológica de Chichén Itzá, en el estado de Yucatán.
La iniciativa, avalada por el Consejo de Arqueología del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), tiene como objetivo principal investigar las estructuras internas de este monumento prehispánico mediante la detección de muones, partículas subatómicas generadas por los rayos cósmicos que penetran en materiales densos. Esta técnica permitirá medir variaciones de densidad dentro de la pirámide sin necesidad de excavaciones o afectaciones físicas a la construcción.
La pirámide de El Castillo, también conocida como el Templo de Kukulcán, una de las estructuras más importantes de la cultura maya, fue originalmente fundada en el siglo VI d.C., y se cree que su estructura actual es del siglo X, levantada por los mayas itzaes en su capital. Tiene una base de 55,5 metros por lado y una altura aproximada de 30 metros, lo que la convierte en el edificio de mayor volumen dentro de la antigua ciudad maya.
Los especialistas instalarán dos detectores gemelos de muones en los túneles existentes al interior de El Castillo, en los costados norte y sur de la estructura. Esta colocación estratégica buscará identificar y diferenciar las cámaras ya conocidas, como las llamadas de Ofrendas y de Sacrificios, así como detectar posibles espacios ocultos o aún no documentados.
El investigador principal del proyecto, Edmundo García Solís, destacó que este trabajo representa la cristalización de años de experimentación con equipos desarrollados específicamente para este tipo de estudios. El enfoque multidisciplinario reúne expertos en arqueología, física e ingeniería de instituciones como la UNAM, la Universidad Estatal de Chicago, la Universidad Dominicana, la Universidad de Virginia y el Laboratorio Nacional Fermi, entre otros.
Además de probar la eficacia de la muografía en una estructura arqueológica de gran volumen, los científicos esperan que los datos obtenidos puedan ofrecer nuevos conocimientos sobre la arquitectura interna de El Castillo, incluyendo si existen cámaras adicionales que no hayan sido documentadas por métodos tradicionales.
La estrategia de investigación se conoce como tomografía porque, al medir la absorción y la desviación de los muones en distintos puntos, se puede construir una «imagen» tridimensional de la distribución de densidad interna. Si se identifican anomalías en esas mediciones, podrían indicar la presencia de vacíos, cavidades o estructuras diferentes dentro de la pirámide.
Este proyecto innovador representa uno de los esfuerzos más ambiciosos para poder «ver» dentro de una pirámide maya sin tocar su estructura física, combinando avances científicos con la preservación del patrimonio cultural.