viernes, enero 23, 2026
InicioActualidadNuevo desastre en el Louvre: fuga de agua daña cientos de documentos...

Nuevo desastre en el Louvre: fuga de agua daña cientos de documentos históricos

-

El Museo del Louvre atraviesa uno de sus momentos más críticos tras confirmarse una importante fuga de agua que, sumándose al reciente robo de joyas, pone en jaque la seguridad y el estado de sus infraestructuras

El Museo del Louvre, la institución cultural más visitada del mundo, vuelve a enfrentar una grave crisis. A pocas semanas del sonado robo de joyas que sufrió, la institución ha confirmado una importante fuga de agua que afectó a la biblioteca de su Departamento de Antigüedades Egipcias. El incidente, que sucedió el 27 de noviembre, pero ha sido revelado a la prensa internacional a principios de diciembre y anunciado por el medio especializado La Tribune de l’Art, se suma a una serie de fallos de seguridad y mantenimiento que han puesto el foco en la gestión y las infraestructuras del recinto parisino.

La filtración causó daños significativos a una valiosa colección de material de consulta restringida. Según los reportes, se estima que entre 300 y 400 obras y documentos han sido afectados. Estos elementos eran principalmente libros, revistas de egiptología y documentación científica utilizados por investigadores, muchos de los cuales datan de finales del siglo XIX y principios del siglo XX.

La causa de la fuga fue identificada por el museo como la apertura accidental de una válvula que forma parte de la obsoleta red hidráulica que alimenta el sistema de calefacción y ventilación. El subadministrador del museo, Francis Steinbock, explicó que este sistema llevaba meses desconectado y que estaba programada su sustitución a partir de septiembre de 2026, lo que pone de relieve el conocido deterioro de algunas de las canalizaciones. Los empleados pudieron cortar el flujo de agua, evitando que la filtración llegara a un cuadro eléctrico en una planta inferior, lo que podría haber provocado un accidente aún más grave.

Respecto a la magnitud del daño patrimonial, el Louvre ha intentado minimizar el impacto, asegurando que los documentos son «extremadamente útiles», pero «no únicos en el mundo», y que no se ha registrado, hasta el momento, la pérdida «irreparable ni definitiva» de ninguna «pieza de patrimonio» directo. El plan inmediato de la institución incluye el secado y la restauración de los volúmenes por encuadernadores profesionales. Sin embargo, voces críticas, como la de La Tribune de l’Art, señalan que algunas encuadernaciones antiguas sí podrían estar «irremediablemente dañadas».

Este nuevo suceso ha reavivado el debate sobre el estado de la infraestructura en el museo más grande de París. El sindicato CFDT Culture, en particular, ha emitido un comunicado denunciando una «situación que se ha ido deteriorando durante demasiado tiempo», atribuyendo estos problemas a la fragilidad de las instalaciones y a la falta de una estrategia clara de obras. La fuga se produce apenas unas semanas después del robo de joyas que obligó a una investigación administrativa por parte del Senado francés. En respuesta, la dirección del Louvre ha puesto en marcha una investigación interna para determinar las causas exactas de la fuga y ha anunciado el refuerzo de las medidas de seguridad para evitar futuros errores humanos o fallos técnicos.