viernes, enero 23, 2026
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Emerge una nueva ciudad medieval que fue clave en la Ruta de la Seda

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El reciente descubrimiento de la ciudad sumergida de Toru-Aygyr en Kirguistán está revelando aspectos esenciales sobre la vida medieval en Asia Central, desde su estructura urbana hasta su papel estratégico en la Ruta de la Seda

Un equipo internacional de arqueólogos, dirigido por el Instituto de Arqueología de la Academia Rusa de Ciencias, instituciones kirguisas y la Sociedad Geográfica Rusa de Ciencias, ha anunciado el descubrimiento de una ciudad medieval sumergida bajo el agua en el Lago Issyk-Kul, en Kirguistán. Este asentamiento, identificado como Toru-Aygyr, yacía en la orilla noroeste – la zona costera ahora inundada –, y había permanecido oculto durante siglos. Las estructuras emergidas gracias a inmersiones y mapeos subacuáticos revelan muros de ladrillo cocido, restos de madera, cerámica, molinos de grano, e incluso un cementerio medieval con tumbas orientadas hacia La Meca.

Los investigadores estiman que Toru-Aygyr alcanzó su esplendor entre los siglos X y XV, en la época en que los caminos de la Ruta de la Seda conectaban el Lejano Oriente con Europa y Medio Oriente. Durante ese tiempo, el asentamiento habría funcionado como un importante centro comercial y urbano, con edificios públicos (posiblemente mezquitas, escuelas religiosas o baños), viviendas, zonas de producción de cereal, almacenes y un área funeraria. Este contexto lo sitúa como un nodo relevante en el tránsito de mercancías, personas e ideas entre Asia y Occidente, aportando luz sobre la complejidad cultural, religiosa y económica de Asia Central en la Edad Media.

Según los arqueólogos, el abandono del asentamiento y su sumersión en el lago habría sido consecuencia de un terremoto catastrófico ocurrido a comienzos del siglo XV. El seísmo habría provocado un súbito aumento del nivel del agua, engullendo parte de la ciudad. Las ruinas quedaron a una profundidad entre 1 y 4 metros, lo que permitió su localización mediante buceo y tecnologías modernas de exploración subacuática. Varios expertos han comparado este hallazgo con la idea de una «Pompeya de la Ruta de la Seda», ya que Toru-Aygyr quedó atrapada en el momento de su desastre, preservando un instante del pasado.

La estructura urbana y la vida cotidiana de la ciudad sumergida de Toru-Aygyr se revelan a través de los restos localizados bajo las aguas del lago. Estos elementos muestran un asentamiento organizado, capaz de producir alimentos, desarrollar actividades comerciales, practicar su religión y gestionar espacios funerarios de manera estructurada.

En cuanto a la religión y la transición cultural, uno de los hallazgos más relevantes es una tumba musulmana, confirmando la presencia del islam en la zona en un periodo de expansión religiosa significativo para Asia Central. Este tipo de evidencia arqueológica permite comprender mejor los procesos de islamización que tuvieron lugar en la región durante los siglos medievales.

Desde la perspectiva del comercio transcontinental, Toru-Aygyr aparece como un enclave estratégico dentro de la Ruta de la Seda. Su ubicación en la costa del Issyk-Kul demuestra que el lago era un punto neurálgico para el intercambio de mercancías, ideas y personas entre Asia Oriental, Oriente Medio y Europa.

Aunque los primeros hallazgos son prometedores, los arqueólogos planean nuevas campañas para extraer artefactos, datar materiales y analizar restos humanos, lo que permitiría precisar la cronología, entender los modos de vida y reconstruir la historia de Toru-Aygyr en detalle.