El sorprendente hallazgo en un pequeño pueblo de Somerset ha puesto de relieve cómo incluso los lugares más cotidianos pueden ocultar secretos centenarios bajo la superficie

En el cementerio de la histórica Iglesia de Todos los Santos («Church of All Saints») en Martock (Somerset, Inglaterra), se ha producido un suceso que está despertando gran interés: una tumba del siglo XVIII se ha hundido de forma repentina, revelando una cripta subterránea que había permanecido oculta durante más de 300 años.
Todo comenzó el sábado 8 de noviembre, cuando la estructura exterior de la tumba, de mediados del siglo XVIII aproximadamente, colapsó, dejando un hueco de más de tres metros de profundidad en el lugar. Al inspeccionar el daño, se descubrió que debajo yacía una cripta de piedra construida con la característica «Ham stone», una piedra caliza local de color miel, que había sido sellada y ocultada durante siglos.
La Iglesia de Todos los Santos, un edificio protegido de Grado I, se trata de una construcción del siglo XIII y reconstruida en los siglos XV y XVI. El reverendo Paul Fillery, responsable de la iglesia, comentó que la caída fue «bastante repentina» y que la zona ya ha sido acordonada mientras se trabaja con el consejo parroquial y la diócesis de Bath y Wells para evaluar la seguridad y los próximos pasos. Además, el momento del incidente no pudo ser más inoportuno: ocurrió justo antes del Domingo del Recuerdo («Remembrance Sunday»), cuando muchas personas acuden al servicio y al cementerio para honrar a los caídos.
Aunque el descubrimiento tiene un claro valor histórico, también ha generado dudas: la inscripción de la tumba exterior ya no es legible debido al colapso de los bloques de piedra, y aún no se han recuperado restos humanos de la cripta, lo que podría dificultar la identificación de los enterrados. Según los historiadores locales, se sospecha que la cripta pudo pertenecer a la familia Pittard, destacados industriales del cuero en la zona en el siglo XVIII, aunque esto aún no se ha verificado.
Fillery ha señalado que el suelo ha podido ceder debido a que las constantes lluvias han podido debilitar el suelo. El hallazgo ha suscitado curiosidad entre los visitantes y vecinos: algunos han acudido para asomarse al hueco que ha aparecido de repente, describiendo la escena como «algo sacado de una película». Entretanto, las autoridades advierten que el terreno alrededor podría no ser estable y solicitan precaución.

Aunque hay bastante trabajo por delante – evaluaciones de seguridad, estabilización del terreno, posible documentación de los restos y conservación del sitio –, lo cierto es que un simple colapso ha hecho aflorar siglos de silencio. Este inesperado descubrimiento añade un capítulo más al largo historial de la Iglesia de Todos los Santos y demuestra cómo los paisajes religiosos y funerarios pueden seguir sorprendiendo incluso en tiempos modernos.